Resulta casi imposible encontrarse en la vida con ese misterioso aleteo de una mariposa que acaba desencadenando una serie de acontecimientos de impacto mayúsculo, pero el pasado 31 de mayo todos los espectadores y espectadoras del primer partido de las Finales de la NBA pudieron asistir en directo a uno de esos momentos. Cuando el escolta de los Cleveland Cavaliers J. R. Smith corrió enajenado con el balón hacia su propio campo con el marcador empatado tras capturar un rebote en los últimos segundos del partido en lugar de tirar a canasta, comenzó un dominó de efectos que pueden transformar el futuro de la liga estadounidense. Ahora, las alas del lepidóptero que alteraron el futuro, la camiseta del jugador número 5, puede ser nuestra. 

La página de subastas de la NBA ofrece hasta el día 21 de junio la posibilidad de pujar por lo que califica como “una pieza de historia”. De forma muy elegante, en la descripción del artículo se evita cualquier mención al fiasco protagonizado por Smith, y simplemente se alude a la cantidad de sudor que pudo acumular la prenda: “Jugó 38 minutos y registró 10 puntos, con dos asistencias y seis rebotes”. En el momento de escribir estas líneas, el mejor postor ha ofrecido 3.000 dólares, un incremento considerable sobre los 250 dólares en que fue tasada la camiseta como punto de partida. 

El encarecimiento es comprensible. Se trata de la ropa que vestía el jugador que protagonizó un meme de alcance global con su pifia; el mismo error que llevó a LeBron James a aporrear una pizarra enfadado y lastimarse la mano, mermando su rendimiento y sirviendo el título en bandeja a los Golden State Warriors; el que evitó un triunfo a domicilio en el primer partido que podía permitir a Cleveland tener opciones de ganar el anillo; la jugada que, al cabo, puede ayudar a King James a decidirse a dejar los Cavs y firmar por otra franquicia, alterando de ese modo todo el paisaje actual y futuro de la NBA. Es la camiseta de un tipo al que le gusta pasearse con el torso desnudo siempre que tiene ocasión y que forma parte ya de la historia del baloncesto. Todo dinero es poco. 

La web de la subasta no permite saber el nombre de los que pujan, aunque podemos elucubrar con que la mayoría de ofertas proceden bien de San Francisco, donde los fans de los Warriors querrían la prenda para enmarcarla, o bien de Ohio, donde otros tantos seguidores de los Cavs pensarán en reducirla a cenizas para purgar la memoria de un momento lamentable en la historia de la franquicia. 

Habrá también quien la quiera para vestirla y así intentar comprender, si es que es posible, qué demonios pasó en la cabeza de J. R. Smith en aquel momento en que creyó que había ganado el partido y en realidad estaba perdiendo las Finales de la NBA. 

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