Costó trabajo, pero ya nos vamos acostumbrando a la decisión de la NBA de demorar la entrega de los premios de la temporada al final de la misma. Esto, que parece tener todo el sentido, en realidad resulta algo anticlimático cuando el ganador del galardón más cotizado, el Jugador Más Valioso o MVP, se quedó en el camino de la lucha por el anillo. James Harden fue el mejor jugador de la temporada regular y así se lo reconoció la liga. Según el modelo antiguo, se le habría rendido homenaje antes del inicio de los playoffs. El nuevo calendario provoca la sensación agridulce de que lo recoja semanas después de que su equipo, los Houston Rockets, fuesen apeados en las Finales de Conferencia por los campeones, Golden State Warriors

Pese a todo, su huella en la campaña ya terminada fue indeleble. La Barba entra en un club selecto del que solo formaban parte Kareem Abdul-Jabbar, Michael Jordan y Stephen Curry: el de los jugadores nombrados MVP tras anotar al menos 30 puntos de media por encuentro llevando a su equipo a las 65 victorias. Harden, que se impuso en la votación a LeBron James y Anthony Davis, es el tercer en la historia de la franquicia tejana en alzar el conocido como Trofeo Maurice Podoloff (primer comisionado de la NBA), tras Hakeem Olajuwon y Moses Malone, que lo ganó dos veces. 

La fiesta que organiza Adam Silver, si bien no depara muchas sorpresas, sí sirve al menos para juntar a unas cuantas estrellas de la liga y generar nuevos argumentos en ese melodrama incesante que es el torneo de baloncesto más famoso del mundo. Sirva como ejemplo la respuesta de Curry a una publicación en la que se retrataba a Harden junto a sus dos excompañeros en Oklahoma City Thunder, Kevin Durant y Russell Westbrook, que también obtuvieron el MVP. El base de los Warriors lanzó un dardo a Sam Presti, el mánager de OKC que no supo conservar al trío de élite: “Espera, ¿a Presti le dan un trofeo también?”. 

Hubo otras historias y premios en la noche. La más interesante la del Rookie del Año, donde Ben Simmons, de Philadelphia 76ers, se impuso finalmente al explosivo Donovan Mitchell de los Utah Jazz. Pese a la batalla mediática que venían manteniendo unos y otros desde hace meses, los dos jugadores mostraron su respeto mutuo al saludarse cuando el ganador se levantó para recibir su trofeo. No sabemos si alguien de Toronto Raptors hizo lo propio con Dwane Casey, el técnico del que prescindió hace unas semanas y que la NBA consideró el mejor de la liga

Otro jugador de la franquicia de Salt Lake City sí fue protagonista. Rudy Gobert recibió el reconocimiento al Mejor Defensor de la temporada. Victor Oladipo (Indiana Pacers), sin rivales reales en su caso, fue el Jugador Más Mejorado, mientras que Lou Williams (Los Ángeles Clippers) también cumplió los pronósticos como Mejor Sexto Hombre. Tiene mérito que Jamal Crawford ganase el premio a Mejor Compañero en Minnesota Timberwolves, un equipo en el que podría haber tormenta este verano con alguna salida inesperada

Giannis Antetokounmpo (Milwaukee Bucks), ganó un premio no menor en una liga donde cada vez más se juega por encima del aro. El Mejor Mate de la temporada fue aquella monstruosidad en la que saltó por encima (literalmente) de Tim Hardaway Jr. A King James le endulzaron estas semanas en las que decidirá su futuro con el galardón a la mejor jugada del año. Y no, no fue la astracanada de Jr. Smith en las Finales, sino una canasta sobre la bocina que le dio un triunfo a los Cleveland Cavaliers sobre los Wolves tras una prórroga

Y, aunque no existe un premio para eso, el momento más viral de la noche fue ese en el que el veteranísimo Bill Russell decidió reírse del hombre que siempre se ríe de todo el mundo, Charles Barkley. Cuando Chuck se puso serio para saludar al mito de los Boston Celtics, Russell le dedicó una peineta que causó la carcajada general. 

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