Dice Bill Simmons, afamado periodista y showman del deporte estadounidense, que desde hace unos pocos años la NBA ya es un deporte que dura 11 meses, cuando antes se circunscribía a la temporada regular y sus playoffs. Y no le falta razón: la espectacularización de todos los procesos fuera de competición han convertido a la NBA en una rueda que gira sin parar. Hace un mes que los Warriors ganaron su tercer anillo en cuatro años, menos del esperado draft en el que se eligió a Luka Doncic y menos aún de la entrega del premio de MVP a James Harden. Ahora, entramos en otra fase apasionante de la que nos fuerza a activar las alertas en Twitter: el mercado de agentes libres. El 1 de julio se abre la posibilidad de fichar a jugadores que estén sin contrato, y estos son los nombres más destacados.

Hay dos nombres que centran toda la atención: LeBron James y Paul George. El primero es el mejor jugador de la NBA y quizás de todos los tiempos, dispuesto a abandonar por segunda vez su casa de Cleveland Cavaliers en busca de un nuevo reto para desbancar a los Warriors. El segundo es la perfecta estrella secundaria para complementar un proyecto capaz de aspirar al anillo de campeón. Los dos parecen destinados a jugar en los Lakers, pero quizás no sea en este mercado 2018 .Ambos deberían anunciar antes del 1 de julio que renuncian a su año de contrato para convertirse en agentes libres, y casi nadie apuesta a que seguirán en los Cavs y en los Thunder, respectivamente. 

Detrás de LeBron y PG13 viene mucha clase media de la NBA, alguna superestrella veterana y jóvenes muy emergentes que ahora quieren cobrar como cinco veces más de lo que venían cobrando. Porque a Kevin Durant lo descontamos aunque vaya a ser agente libre para firmar un nuevo contrato con los Warriors por algo más de los 25 millones de dólares que recibió la pasada temporada. El otro nombre con más heráldica entre los agentes libres del verano del 2018 es Chris Paul. El veterano base de los Rockets acabó la temporada lesionado, y quién sabe lo que hubiera ocurrido con los Warriors si estuviese sano en la final del Oeste. Es de suponer que Paul volverá a Houston para un contrato más largo, pero no está seguro.

Los Rockets son uno de los focos de mayor interés del mercado de agentes libres 2018, porque también tienen pendiente la renovación de Clint Capela, el atlético pívot suizo que se ha convertido en un portento en la zona, taponando en una y cogiendo pases de James Harden en la otra. Capela aspira a un contrato cercano a los 15 millones de dólares, una crecida considerable de los 2,5 que venía cobrando. Otro pívot que entra en el mercado de agentes libres es DeMarcus Cousins, el mastodonte de New Orleans Pelicans, que terminó la temporada con una seria lesión de tendón de Aquiles. Tan talentoso como polémico, Cousins suena como la pieza clave para unirse en los Wizards a John Wall y Bradley Beal y formar otro superequipo en el Este.

La NBA moderna es territorio hostil para los pívots tradicionales, pero el mercado está abierto para grandes centers como DeAndre Jordan, que se espera que no siga en los Clippers  y que reedite aquel increíble cortejo con batalla de emojis con Dallas Mavericks de hace unos años. Hay tres de los mejores jugadores jóvenes de las pasadas tres temporadas que entran a explorar el mercado de agentes libres: Zach Lavine, Jabari Parker y Aaron Gordon. Los dos primeros muy castigados por las lesiones, el tercero evolucionando de matador a anotador completo, todos ellos capaces de ayudar a un equipo de playoffs y aspirando a contratos por encima de los 10 millones anuales (quizás Parker tenga que conformarse con menos).

Es también un nuevo verano movidito para Isaiah Thomas. El diminuto base ahora en los Lakers es agente libre y podría cambiar de equipo por cuarta vez en unos meses, su valor cayendo después de su lesión de cadera. Y piezas de relleno para cualquier equipo con aspiraciones también aparecen en la lista de los jugadores que exploran el mercado a partir del 1 de julio: Trevor Ariza, Tyreke Evans, Avery Bradley y, sobre todo, JJ Redick, uno de los mejores tiradores de la NBA, que después de firmar un año y 23 millones con los Sixers, seguramente deberá afrontar una rebaja en su sueldo. Todo eso sin contar el posible traspaso de Kawhi Leonard y las extensiones de contrato de otras estrellas (Kemba Walker, Kyrie Irving, quizás Klay Thompson o Draymond Green en los Warriors, Khris Middleton, Kevin Love). La NBA es apasionante, sin meter una canasta.

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