¿Puso Russell Westbrook todas las botellas de Hennessy (el coñac de moda entre las estrellas de la NBA) que pudo al alcance de Paul George para doblar su voluntad? Nunca lo sabremos, pero sí tuvimos la impresión de que el cotizado alero californiano estaba con una alegría rayana en la ebriedad cuando anunció que seguiría jugando en Oklahoma City Thunder. Quizás porque lo hizo junto al base del equipo subido al escenario de una fiesta privada con el rapero Nas, culminando así el exhibicionismo del documental de tres capítulos que dedicó a su decisión. Quizás porque nadie ve la ventaja de repetir la fallida experiencia de la pasada temporada junto al monopolizador jugador franquicia y el desfasado Carmelo Anthony en lugar de irse a Los Ángeles Lakers, el equipo de su estado natal y el que lo venía cortejando desde hacía un año

George sí vio algo muy claro: el contrato máximo de 137 millones de dólares por cuatro temporadas. Ocurre que el equipo de Magic Johnson también iba a disponer de masa salarial suficiente para alojarlo a él y a otra pieza de caza mayor, ni más ni menos que LeBron James. Pero puede que la antigua figura de los Indiana Pacers se oliese que, con Kawhi Leonard también en el mercado, él iba a acabar siendo tercer plato en el exquisito menú del Staples Center. 

Así que PG13 se queda junto a Westbrook, dispuesto a crear una alternativa más al título en la sobrecargada Conferencia Oeste. Cabe imaginar que el mánager general Sam Presti, el mismo hombre que no supo retener a Kevin Durant y al actual MVP James Harden, le habrá prometido todo lo necesario para que el equipo de Billy Donovan pueda optar a algo más que a caer eliminado ante Utah Jazz en primera ronda de playoffs

No fue George la única figura de la NBA que eligió quedarse donde estaba en la primera jornada del mercado de agentes libres. Durant, para sorpresa de nadie, seguirá en los Golden State Warriors que le han dado dos anillos y dos premios de MVP de las Finales. Chris Paul renovó con los Houston Rockets que, pese a su lesión en los partidos decisivos, estuvieron a punto de descalabrar a los campeones. Le pagarán 160 millones en cuatro años y para hacerle hueco los tejanos pierden a uno de sus jugadores clave: Trevor Ariza aportará su defensa y triples en los Phoenix Suns

Uno de los mejores pívots de la competición, Nikola Jokic, obtendrá 148 millones por seguir siendo el eje del juego de los Denver Nuggets, y otro hombre alto de características radicalmente diferentes, DeAndre Jordan, esta vez sí se comprometió con Dallas Mavericks para recoger un alley-oop tras otro de Luka Doncic. Eso sí, durante una única temporada. 

Y es que de aquí a un año la NBA puede ser muy diferente dependiendo de dónde jueguen LeBron y Kawhi, unas decisiones que generan más expectación que la de Paul George por mucho que éste hubiese decidido televisarla. 

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