Mientras la NBA todavía está asumiendo las consecuencias del terremoto que ha supuesto el fichaje de Lebron James por Los Ángeles Lakers, la franquicia californiana sabe que su verano no ha hecho más que empezar. Porque lo que está claro es que ‘El Rey’ no ha decidido llevar sus talentos a Hollywood si no es para liderar a un equipo sólido que, cuanto menos, le dé la opción de mirar a los ojos a Golden State Warriors y Houston Rockets.

La vía más evidente para ello está abierta ya desde hace semanas y consiste en atosigar a los San Antonio Spurs para convencerlos de que traspasen a Kawhi Leonard. Pero al tiempo que le doran la píldora a Gregg Popovich para que no los desplume en el intento, Magic Jonhson ha conseguido cerrar la incorporación de dos veteranos que llegarán al Staples como soldados dispuestos a ponerse a las órdenes de James: Lance Stephenson y Javale McGee.

Ambos fichajes son dos monedas al aire. Tanto talento como poca cabeza en dos piezas que sólo han rendido en contextos muy determinados. El pivot aterriza tras lograr dos anillos con los Warriors, pero con un papel muy concreto, lejos de ser protagonista, y en el que apenas se le pedía más que estar concentrado para aprovechar las continuaciones de algunos de las estrellas de Kerr (que no es poco).

Aunque está claro que el fichaje más controvertido es el de Stephenson, uno de los rivales más acérrimos de Lebron James en toda la NBA. Lo fue durante la etapa en los Miami Heat, cuando Lance formaba parte de aquel interesante proyecto de los Pacers que el de Akron se encargó de destrozar (como tantos otros), y lo fue de nuevo en los últimos playoff, con James en los Cavaliers. El escolta sólo ha producido en Indianapolis y ha estado rebotando de equipo en equipo durante los últimos años.

Entre ellos y Kentavious Caldwell-Pope, al que la franquicia angelina ha renovado, combinado con la sangre joven de los Ball, Ingram o Kuzma tendrá que crearse el ecosistema adecuado para aprovechar al máximo el baloncesto que le quede a James. Ese es el gran reto de Magic, conseguir algo que, hasta el momento, sólo ha sido capaz de lograr Pat Riley cuando montó los Heat del ‘Big Three’.

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