Lo que sucederá en junio de 2019 se está edificando en julio de 2018. En la NBA, el campeonato deportivo que jamás cesa aunque ya no se estén disputando partidos, todos los momentos del año son importantes. No sería descabellado decir que el período de traspasos durante las vacaciones puede resultar más determinante que la propia temporada regular, donde a menudo la simple diferencia de talento de las plantillas basta para ganar un puesto en playoffs compitiendo a velocidad de crucero. Hace tiempo que la liga vive en planes trienales, coincidiendo con el final de cada contrato firmado por LeBron James. Y cada vez que el Rey anuncia su decisión, los efectos de la misma se propagan a las 30 franquicias y convulsiona el mercado de agentes libres. En Medallista os iremos contando conforme se produzcan los movimientos más importantes de un verano decisivo para el futuro a corto plazo del torneo: 

LeBron James: un final de película. La que puede ser la última etapa en la ya legendaria carrera del mejor jugador del siglo XXI sucederá en Hollywood. Los Ángeles Lakers abren su panteón de figuras para acoger a una que puede mirar de frente a George Mikan, Wilt Chamberlain, Jerry West, Elgin Baylor, Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson, Shaquille O’Neal y Kobe Bryant. James asume el reto de hacer de los angelinos una franquicia capaz de aspirar a todo cuanto antes y de paso allana el camino para su vida después del baloncesto acercándose a la meca del show business. LABron (el juego de palabras que da nombre a este fichaje) firma 153 millones por cuatro campañas (la última de ellas es opcional), un compromiso más largo que el que tuvo con los Cleveland Cavaliers. Los Lakers lo han recibido rodeándolo con un grupo de estrafalarios y veteranos agentes libres, como Lance Stephenson, Javale McGee y, el último en llegar, Rajon Rondo

DeMarcus Cousins: Golden State Warriors tardó 24 horas en arrojar un jarro de agua fría sobre las enormes expectativas que había disparado la marcha de LeBron a la Conferencia Oeste. El fichaje del pívot all-star, que completa un quinteto de jugadores estelares, ha causado estupor en la NBA. El exjugador de New Orleans Pelicans arrastra una grave lesión en el tendón de aquiles que lo mantendrá fuera de las pistas hasta final de año, pero la mera posibilidad de que se alinee junto a Curry, Durant, Thompson y Green en playoffs siembra el pánico en los rivales. El díscolo DeMarcus tendrá la ocasión de rehabilitar su imagen en el grupo más armonioso de la competición a cambio de unos modestísimos para él 5 millones por una campaña.  

Chris Paul: si hubiese que establecer una clasificación monetaria entre los agentes libres, el base de los Rockets se situaría por encima del propio James. En el último gran contrato de su carrera, el Point God se embolsará 160 millones en cuatro temporadas, un dineral por encima del valor de mercado actual de un jugador de 33 años que se perdió los partidos decisivos de la temporada por lesión. Pero en Houston han visto que el experimento de juntar a Paul con el MVP James Harden funciona y los sitúa casi al nivel de los Warriors, así que insisten. 

Paul George: algún día alguien contará qué hizo al alero californiano quedarse en Oklahoma City Thunder (además de 137 millones de dólares por cuatro años) en lugar de irse a Los Ángeles Lakers, un movimiento que era un secreto a voces desde hacía un año. A la sombra del monopolizador rey del triple-doble Russell Westbrook, George tuvo una temporada discreta para su nivel, sin ser votado siquiera con un puesto en los tres quintetos All-NBA de final de temporada. Los Thunder son un proyecto carísimo (hay que sumar al lujo asiático que supone Carmelo Anthony) que se estrelló en primera ronda de playoffs y que se la vuelve a jugar al todo o nada. 

Julius Randle: con Cousins buscando mansión en la bahía de San Francisco, los Pelicans han tenido que moverse rápido para buscarle un nuevo aliado a Anthony Davis que le permita no ocuparse de todo cuanto suceda en los tableros. El elegido ha sido uno de los jóvenes lakers cuyo estatus ha cambiado de “proyecto de futuro” a “moneda de cambio”. Liberado por su ya ex equipo para hacer hueco salarial, Randle, un chico para todo cuanto alivio necesite la estrella de New Orleans, firma dos años por 18 millones de dólares

Trevor Ariza: el que fuera un joven campeón de la NBA junto a Kobe Bryant y Pau Gasol en Los Ángeles es hoy un consagrado veterano que se reveló fundamental en los Houston Rockets, aportando inteligencia para el juego, defensa y tiro exterior. La cara renovación de Paul y la necesidad de Houston de mantener a otras piezas codiciadas como Clint Capela le ha abierto la puerta al jugador de 33 años, que firma por una temporada y 15 millones de dólares con Phoenix Suns, donde podrá hacer de mentor de Devin Booker y del número 1 del draft DeAndre Ayton. El vacío de Ariza en la ciudad espacial lo intentará cubrir Michael Carter-Williams con sus larguísimos brazos. El ex de los Charlotte Hornets firma por el mínimo.

Zach LaVine. Tres cuartos de la NBA no tiene ni idea de lo que hacen los Sacramento Kings desde hace ya tiempo. Este mismo verano han decidido obviar por completo a Luka Doncic para reconstruir un equipo del todo intrascendente. Ahora, estaban dispuestos a comprometer el resto de su masa salarial en una oferta totalmente fuera del mercado por Zach LaVine: 78 millones de dólares para los próximo 4 años. Una apuesta muy fuerte y algo arriesgada por un escolta recién salido de una grave lesión de rodilla, joven, sin experiencia en playoffs y de defensa muy sospechosa.  Sólo hay una decisión más inexplicable: la de los Bulls de igualar esa oferta y quedarse a LaVine por ese precio.

Devin Booker. El escolta de los Phoenix Suns está llamado a ser uno de los mejores anotadores de la NBA durante la próxima década. Sólo falta que lo demuestre en un buen equipo y no en los Suns de las 20 victorias por temporada. Le falta defender y mejorar sus decisiones de tiro: detalles menores que no impidieron a la franquicia de Arizona firmarle por cinco temporadas y 158 millones de dólares, el máximo a lo que podía aspirar.

Jabari Parker. Nadie sabe muy bien qué pensar de Jabari Parker. ¿Es un tres o un cuatro? ¿Puede defender a alguien? ¿Le quedan lesiones graves de rodilla después de dos operaciones en sus primeros años en la NBA? ¿Es un jugador de banquillo o puede ser titular importante? Los Milwaukee Bucks no han sido capaz de descifrar a Jabari, y mezclarlo con Antetokounmpo y Khris Middleton. Ahora, Parker firma con los Chicago Bulls, dos años por 40 millones de dólares. El segundo es una opción que se reserva la franquicia. Jabari Parker es una leyenda del baloncesto colegial de Chicago, y ahora, jugando en casa, espera encontrar su verdadero yo: un anotador con potencial de ser explosivo.

Kawhi Leonard. El segundo movimiento más esperado del verano en la NBA, y seguramente el primero más interesante del 2019. Los Spurs mandaron a Kawhi todo lo lejos de Los Ángeles que pudieron, a Toronto, llenos de despecho después de lo sucedido la temporada pasada. A cambio, obtienen a DeMar DeRozan para intentar liderar una nueva etapa en San Antonio, donde apenas sobreviven Ginobili y Popovich. Los Raptors apuestan por Kawhi Leonard, que el verano que viene será agente libre y podrá decidir su futuro. No como este verano.

Carmelo Anthony. Una de las grandes estrellas de la última década, con más números y fama que rondas de play offs ganadas, saldrá de Oklahoma City Thunder camino de Atlanta. No será su última parada, porque los Hawks le cortarán, de desharán de su gigantesco contrato y él buscará un nuevo destino, posiblemente los Rockets. Los Thunder triunfan por todo lo alto: se liberan de una masa salarial muy importante, y además consiguen dos piezas muy necesarias en el base alemán Dennis Schröder y el pívot reserva Mike Muscala. 

Kevin Love. El pívot de los Cleveland Cavaliers ha sido objeto de rumores de traspaso casi desde el día en que llegó a la franquicia de LeBron James desde Minesotta. Despejada la figura del 23, los Cavs apuestan por mantener en plantilla a Love, un competente anotador con muchos problemas físicos en los últimos 3 años, también algún problema de estrés mental y una defensa sospechosa. Pero Cleveland ha renovado su contrato por 4 años más y 120 millones de dólares en total. Y eso que ha perdonado 8 millones de lo que podría pedir.

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