Nadie puede escapar al paso del tiempo, ni siquiera un mago que parece conocer todos los trucos como Gregg Popovich. El genial entrenador y su obra, los San Antonio Spurs, han luchado como pocos por resistir la crueldad de hacerse mayores, pero ahora sí parece que el final está cerca. La nueva gota ha sido la salida de Tony Parker, que deja El Álamo no para retirarse, sino para jugar al menos un año más en los Charlotte Hornets.

No se trata tanto del peso específico que el base francés tuviera en el juego. Lleva arrastrando problemas físicos varios años y había incluso perdido la titularidad a manos del joven DeJounte Murray.  Es algo simbólico, ya que con él se va también la segunda de las cuatro patas del banco que sostuvieron una de las mayores dinastías de la historia del deporte. Hace dos veranos lo dejó Tim Duncan y ahora se va Parker.

Seguramente haya sido el galo el mayor trabajo de orfebrería culminado por Popovich. Encontrado al final de la primera ronda del draft en 2001, el técnico moldeó al base a su antojo hasta convertirlo en otra pieza clave a pesar de no gozar del talento de Duncan o de Ginóbili. Más de 1.000 partidos, casi 19.000 puntos, cerca de 7.000 asistencias y, sobre todo, cuatro anillos después, Parker pone fin a su etapa en los Spurs para probar el aire fresco y, seguramente, jugar en un contexto en el que la exigencia va más acorde a su capacidad actual.

Nada mejor que las palabras de su propio entrenador para entender lo que ha sido Parker para la franquicia: “Estamos agradecidos por 17 años de recuerdos espectaculares. Porque si los cuatro campeonatos, seis apariciones en el All Star y sus cuatro selecciones para el equipo All NBA son lo que destacan en su palmarés, la mayor alegría para mí ha sido el placer de verlo crecer delante de mis ojos“.

Y puede que en esta transición de dinastía a leyenda se quede el entrenador más solo que nunca. Porque ahora mismo el único que le ayuda a sostener el fuerte es el argentino, y con un asterisco enorme. Ya anunció en falso que se retiraba el año pasado y volvió para una temporada más. Ahora, con Duncan y Parker fuera y los Spurs al borde de un futuro más que incierto con la rebelión de Kawhi Leonard, puede que ‘Manudona’ decida que también es momento de hacerse a un lado.

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