Los Houston Rockets parecían haber dado con la tecla. Después de muchos cálculos, el mánager general Daryl Morey hizo la alquimia perfecta: Chris Paul para quitar presión a James Harden, incidir en Clint Capela como pívot del futuro, tirar cada vez más triples y, sobre todo, dos rocas defensivas para atajar varias posiciones: PJ Tucker y Luc Mbah a Moute, que se añadían a Trevor Ariza para anclar la defensa exterior. tres jugadores capaz de defender cuatro posiciones y también anotar los triples que tienen que meter. Un año después y tras quedarse a las puertas de la final de la NBA, los Rockets parecen deshacer algo de ese camino para, posiblemente, hacer sitio a Carmelo Anthony.

La franquicia de Houston aparece como la principal favorita para acoger a Carmelo, una vez que los Oklahoma City Thunder se deshagan de la otrora superestrella (aunque él siga creyendo que lo es) y de su gigantesco sueldo de casi 30 millones de dólares. Rescindiendo su contrato, los Thunder se ahorran 100 millones en sueldo y en multa por pasarse del límite salarial. Y también se libran de Carmelo Anthony, hoy por hoy una pesadilla para los entrenadores, incapaces de hacerle jugar sin tener el balón en sus manos, lejos de convertirse en el USA Team Carmelo que brilla con la selección: un cuatro bajo que masacra a los rivales con su tiro exterior. Limitado físicamente, desacertado en el lanzamiento, con un ritmo alejado de lo que exige la NBA actual y un desastre defensivamente, Carmelo Anthony fracasó como los Thunder la pasada temporada, eliminados por los Utah Jazz en primera ronda de playoffs.

Russell Westbrook invitó a su fiesta de cumpleaños a Paul George para que anunciase que se quedaba en Oklahoma, sin noticias de Carmelo. Ahora, Anthony se prepara para hacer las maletas y buscar , en principio, un aspirante al anillo donde apurar su carrera. Los Houston Rockets se perfilan como su destino, sin descartar a los Lakers de su gran amigo LeBron James, ni a los Miami Heat de su también colega Dwyane Wade. La ecuación de los Rockets tiene varias incógnitas despejadas. Primero, Trevor Ariza decidió irse a los Phoenix Suns para poder cobrar 15 millones de euros que los Rockets no podrían pagarle mientras tengan a Harden y Chris Paul (65 millones entre ambos), sigan teniendo en plantilla a Ryan Anderson (20 millones) y aspiren a renovar a Clint Capela (seguramente por una cifra cercana a los 15-18 millones).

Y ahora es Luc Mbah a Moute el que hace las maletas para regresar a Los Angeles Clippers. El alero de origen camerunés venía de hacer la mejor temporada de su vida, disfrutando en el esquema de los Rockets, que realmente notaron los serios problemas de hombro que le lastraron al final de temporada. De esta manera, el técnico Mike D’Antoni se queda sin sus dos aleros puros, con Gerald Green sí confirmado un año más. Dos vacantes en la plantilla, algo de espacio salarial para ofrecerle a Carmelo Anthony. Pero, ¿es lo que necesitan los Rockets, que se quedaron a un partido de eliminar a los Warriors (o a una lesión menos de Chris Paul)? ¿O la llegada de Melo acabará con el ritmo de juego de los Rockets, empeorará su defensa y creará tensiones con Harden y Paul?

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