Más allá del terremoto protagonizado por Lebron James y Los Ángeles Lakers, pocos movimientos en el mercado de la agencia libre de la NBA tendrán más sentido que el acuerdo entre los Chicago Bulls y Jabari Parker. La franquicia de Illinois le ha firmado al alero un contrato de 2 años y 40 millones de dólares después de que los Milwaukee Bucks decidieran dejarlo marchar. Ahora, Parker tendrá la oportunidad de relanzar su carrera en su ciudad natal y en un United Center huérfano de referentes desde el efímero florecer de Derrick Rose.

Se trata de una relación perfecta para ambas partes, una oportunidad para resucitarse el uno al otro. Los Bulls deben volver al primer plano en una Conferencia Este que no le va a poner demasiadas trabas, despejada la amenaza de LeBron y con un pelotón de equipos normalitos. Otra temporada anunciando tanking no debería permitírsele a una franquicia que no ha parado de dilapidar el prestigio que le otorgó Michael Jordan en los 90.

Un inicio en blanco significa para Jabari Parker, al que dos lesiones de rodilla le apagaron la estrella que tanto brilló en su etapa formativa. Entre el lastre físico y la figura emergente de Antetokounmpo, en Milwaukee no quisieron saber nada del número 2 del draft de 2014. A sus 23 años consideran que ya está amortizado. Pero el alero todavía tiene mucho que ofrecer y su nuevo contexto, en casa, donde todavía recuerdan sus gestas en el instituto, puede ser el escenario propicio para el despegue.

El acuerdo funciona hasta en lo económico. Para el jugador porque pasa de los casi 7 millones que cobró la temporada pasada a los 20 millones que ingresará el próximo curso. Y para la franquicia porque ha incluido una opción de equipo para el segundo año, lo que significa que si la relación no funciona podrán desprenderse de él en el verano de 2019 sin pagar un sólo centavo.

No parece que este vaya a ser el caso, de todas formas, ya que Jabari Parker tiene muchas papeletas para, por motivación y talento, convertirse en una de las revelaciones de la NBA. Pasará desde ya a convertirse en la cara más conocida de los Bulls, pero estará acompañado de un grupo joven que pondrá la primera piedra para la reconstrucción de la franquicia. Markkanen, LaVine y el prometedor rookie Wendell Carter le ayudarán a devolver la esperanza a un Fred Hoiberg que seguirá enfrentándose a la exigente afición de Chicago, pero al menos ahora lo hará con mimbres.

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