Es mejor no jugar con Gregg Popovich. El veterano entrenador de San Antonio Spurs dice adiós a su mejor jugador y al hombre sobre el que iba a construir el futuro de la franquicia, pero lo hace en sus términos, sin ceder a la hoja de ruta que habían imaginado Kawhi Leonard y Los Ángeles Lakers. La estrella de los tejanos será traspasada a los Toronto Raptors, el destino más alejado de California en la NBA. Junto a él, se marcha a Canadá Danny Green, mientras que a El Álamo viajan DeMar DeRozan, Jakob Poeltl y una primera ronda del draft de 2019 protegida entre los puestos 1 al 20. 

Así termina una saga infame que comenzaba ya al inicio de la última temporada, cuando aparecieron noticias sorprendentes que hablaban de un malestar del siempre tímido Leonard con los Spurs. El motivo del desencuentro estaría en la pérdida de confianza en el equipo médico que lo trataba de una lesión en el cuádriceps. Mientras la franquicia consideraba que el candidato a MVP podía volver a las pistas, como había hecho antes Tony Parker con una dolencia análoga, el entorno del alero forzaba una ruptura de relaciones incluso con el siempre bien llevado vestuario de San Antonio. Kawhi, que en todos estos meses no ha abierto la boca, reapareció, jugó nueve partidos con un rendimiento discreto, y desapareció para no volver jamás al AT&T Center.

Los intentos de Popovich por restaurar la confianza de su estrella no calaron en el plan de Leonard, cuya voluntad de marcharse a los Lakers con LeBron fue filtrada reiteradamente a los medios durante todo el verano. El técnico, enemistado con los angelinos desde hace años, ha frustrado ese plan y avalado con el mánager general R. C. Buford lo más parecido a una deportación del pupilo que lo traicionó. 

La operación avanzada por la cadena ESPN y que está pendiente de ser oficializada por la liga presenta un futuro incierto. El director de operaciones de Toronto Raptors, Masai Ujiri, se juega el todo por el todo. Se desprende de DeRozan, su mayor figura, a cambio de contar con un año de Leonard, un talento superlativo y diferencial. Sin embargo, se desconoce el verdadero estado de salud del jugador y, sobre todo, su disposición a continuar en su nuevo equipo una vez concluya el año que queda en su contrato. Todo apunta que Kawhi se irá a Los Ángeles en 2019, a no ser que el rapero Drake, embajador de los Raptors, logre convencerlo de lo contrario.

De igual modo, DeRozan ya ha hecho saber en las redes sociales que se siente traicionado por Ujiri, quien le habría asegurado hace solo unos días que no iban a negociar por él. “No hay lealtad en este juego”, publicó. Habrá que ver la disposición para triunfar en los Spurs del all-star al que restan tres años en su contrato. Además, el escolta ya habló abiertamente durante la pasada campaña de sus problemas anímicos

Es esta, pues, una operación en la que los jugadores protagonistas acaban a disgusto y en la que las franquicias obtienen algo parecido al mal menor. Los Raptors gozarán de un año al menos de Kawhi, que podría bastar para ganar la Conferencia Este. San Antonio obtiene un gran jugador, suficiente para ser competitivos, aunque no el pilar definitivo de su futuro. Curiosamente y pese a todo, pueden ser los Lakers los grandes beneficiados.

Con unos Golden State Warriors que semejan todavía intratables, más aún tras la incoporación de DeMarcus Cousins, en Hollywood van a poder gozar de una temporada para que LeBron James madure a sus jóvenes talentos (Ball, Ingram, Kuzma) y mientras tanto observar desde la distancia si Leonard está sano y vuelve a ser el que era. De ocurrir así, sin duda podrán reclutarlo sin ofrecer piezas a cambio en 2019 para, entonces sí, asaltar el anillo. 

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