Es un paso más del mercado NBA, por mucho que parezca una obra de ingeniería. Pero el resultado, al final lo único que importa, es que los Oklahoma City Thunder y Carmelo Anthony separan sus caminos saliéndose cada uno con la suya. El escenario no pintaba bien y parecía haber llegado a un punto muerto, por lo que la colaboración de los Atlanta Hawks y los Philadelphia 76ers ha sido decisiva.

Así, OKC recibe a Dennis Schröder y a Luwawu-Cabarrot, pero lo que es la pieza clave, consiguen desprenderse del millonario contrato de Anthony, que al ejecutar su opción de jugador iba a cobrar casi 28 millones de dólares este año. Además de añadir fondo de armario en una plantilla que todavía cuenta con Westbrook y el recién renovado Paul George, la gerencia de los Thunder consigue ahorrarse una fortuna en el impuesto de lujo, que pasa de 150 millones a estar por debajo de los 90.

Lejos de suponer un inconveniente para Carmelo, este traspaso es justo lo que él quería. Porque Atlanta no será más que una estación de paso antes de llegar a su destino deseado. Y con los bolsillos llenos. Porque los Hawks lo van a cortar sin siquiera pisar su pabellón y entonces será libre para perseguir lo único que le falta: el anillo. Sin ningún tipo de preocupación económica, todo hace indicar que Anthony acabará firmando por los Houston Rockets de su amigo Chris Paul. La franquicia texana lleva todo el verano haciendo hueco para incorporar un tercer espada a CP3 y Harden en un nuevo intento de derrocar a los Warriors. Exprimir los puntos que puedan quedarle a Melo no parece una mala idea.

Y mientras, en Atlanta y Philadelphia se reparten los daños colaterales que pueden convertirse en piezas claves para el futuro. Justin Anderson y una primera ronda del draft de 2022 para los Hawks, cuyo objetivo era dejarle el camino libre a Trae Young, la gran esperanza de la franquicia para los próximos años. Los Sixers, mientras, reciben a Mike Muscala en un intento a la desesperada por reforzar la posición de alero. Las salidas de Ilyasova y Belinelli pueden hacer más daño de lo esperado y necesitan abrir el campo para que Fultz, Simmons y Embiid puedan marcar las diferencias.

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