De Wurzburgo a Dallas hay 8.346 kilómetros de distancia, pero los tejanos ven igualmente como a un hijo propio a ese espigado y rubio alemán que aterrizó en Estados Unidos procedente de la región vinícola de Franconia en 1998. Veintiuna temporadas después, Dirk Nowitki seguirá vistiendo una sola camiseta, la de los Dallas Mavericks.

Ningún otro jugador había demostrado jamás tanta fidelidad a una franquicia en toda la historia de la NBA. Ha habido otros -el más reciente fue Kobe Bryant, con 20 campañas en Los Ángeles Lakers– que como él solo han conocido unos colores, pero ninguno ha pasado tantos años jugando para la misma ciudad. Con la firma de un nuevo contrato, el autor del lanzamiento en suspensión más característico del último cuarto de siglo, añadirá una nueva plusmarca a su carrera. 

La renovación por una temporada más con los Mavs es otro gesto en la larga colección de gestos de amor del ala-pívot hacia la entidad que preside Mark Cuban. Hace tiempo que Dirk, a pesar de su estatus de leyenda, cobra nóminas discretas para lo que representa. Lo hizo para que el equipo entrenado por Rick Carlisle pudiese mantenerse competitivo y gozar de mayor espacio salarial. Ahora vuelve a aceptar lo que resultan migajas para el esfuerzo que le supone sacar sus avejentadas rodillas al parqué. Ingresará cinco millones de dólares por esta prórroga de un curso. 

Como suplente, Nowitzki sigue siendo un lujo. Pese a su ya limitadísima capacidad defensiva, sigue aportando inteligencia y anotación en un número considerable de minutos para sus 40 años de edad. En la liga pasada, promedió 12 puntos y 6 rebotes en 25 minutos sobre la cancha. Sin embargo, lo que esperan ahora de él en Dallas es que exprima su capacidad pedagógica. Los Mavericks quieren que abrigue bajo su ala a otro extranjero que también llega desde un lugar a más de 8.000 kilómetros de distancia de Texas, el esloveno Luka Doncic, con la esperanza de que pueda llegar a replicar algunas de las maravillas hechas por el germano. 

El eterno número 41, desde su experiencia de 21 cursos, podrá explicarle al imberbe Doncic cómo visualizar una carrera a largo plazo. Podrá decirle que la rutina de entrenamiento y cuidado del cuerpo es la que permite a gigantes como él mantenerse sobre la pista. Nowitzki es es el quinto jugador con más encuentros disputados en la vida de la competición estadounidense, con 1.471 hasta la fecha, acumulando decenas de miles de minutos. Si le respetan las lesiones, se convertirá en el tercero a lo largo de 2019, superando a Karl Malone y John Stockton y quedando por detrás tan solo de Robert Parish y Kareem Abdul-Jabbar. Es también el sexto máximo anotador de todos los tiempos (31.187 puntos), a tan solo 232 tantos de sobrepasar a Wilt Chamberlain (aunque LeBron James va a adelantar a ambos). 

Con todos esos datos sobre la mesa, la continuidad por una temporada más de Dirk Nowitzki en los Dallas Mavericks, es un regalo no solo para la franquicia y para Luka Doncic, sino también para todos los aficionados al baloncesto. Disfrutémosla, porque esta vez sí parece que puede ser la última. 

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