A los 41 años muchos optarían por retirarse, pero el amor de Vince Carter por el baloncesto es tal que acaba de comprometerse con los Atlanta Hawks para tutelar su reconstrucción desde los cimientos. El genial escolta se ocupará de llevar por el camino recto a un grupo con tanto potencial como incertidumbre por su juventud, y acoger bajo su ala especialmente a Trae Young, la gran esperanza para la franquicia de Georgia.

Será la 21ª temporada en la NBA de este gran profesional del baloncesto. Un jugador que, con el paso de los años, ha sabido reciclarse y evolucionar desde una máquina de jugar por encima del aro, a un escolta fiable en la dirección del juego y en el tiro de larga distancia. No es de extrañar que todos los equipos quieran contar con su experiencia para demostrarle a los adolescentes la importancia del trabajo duro. Ya lo hizo Sacramento Kings la temporada pasada.

Muchos creen que el último gran revolucionario del mate está extendiendo su carrera de manera innecesaria, sin objetivos deportivos reales y sin opción de perseguir un anillo de campeón. Pero Carter cree que puede cambiar la cultura de un vestuario joven. No será fácil su labor en Atlanta, que afrontan un segundo intento de volver a la élite tras el paso efímero y la salida de todas sus estrellas. El último volantazo llegó con la salida del alemán Dennis Schröder para darle las llaves de la franquicia a Young.

Será el octavo equipo de Vince Carter en su carrera, que pertenece a ese reducido grupo de elegidos que pueden presumir de estar en activo y haber jugado en el siglo pasado. De la ‘Vinsanity’ de Toronto al currante de Suns, Mavericks o Grizzlies, su gran mérito ha sido saber adaptarse a los nuevos tiempos y aceptar diferentes roles en los vestuarios, como el que le toca ahora con la función de transmitir toda su sabiduría a novatos que apenas caminaban cuando él se estrenó en la mejor liga del mundo.

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