Todos los deportes colectivos tienen esa figura que trabaja en la oscuridad. Los gregarios del ciclismo, el mediocentro defensivo en el fútbol o, en la NBA moderna, el pivot atlético. Tienen en común estas piezas que no suelen ocupar las portadas ni firmar demasiados autógrafos y, al mismo tiempo, se antojan decisivas para el éxito de un grupo. Pocos mejor que Clint Capela, como individuo y por contexto, encarnan mejor esta definición y por ello los Houston Rockets están de enhorabuena al conseguir renovarlo por 5 años y 90 millones de dólares.

Los focos y los resúmenes son para James Harden y Chris Paul, obviamente y con razón, pero uno de los factores para que la maquinaria diseñada por D`Antoni funcione es el pivot suizo. Protege el aro cuando se le pide y es capaz de salir al perímetro para defender a cualquier base o escolta rival. No es un prodigio en ataque, pero ha perfeccionado el pick & roll sabiendo aprovecharse de la atención que siempre despierta ‘La Barba’ y terminando con contundencia los pases que le suministra tanto Harden como Paul.

Ya habían perdido mucho los Rockets, habrá que ver si demasiado, con las salidas de Trevor Ariza y Luc Mbah a Moute. Porque con Harden y CP3 se sobran para organizar el ataque, pero uno de los grandes secretos de su gran temporada pasada fue alcanzar un nivel defensivo aceptable. Eso empezaba por sus aleros, incluido PJ Tucker, que sigue, y terminaba en el ancla que supone Capela.

Renovar a Paul los obligó a un ejercicio importante de ingeniería financiera para finalmente poder retener al pivot, que hace unas semanas había rechazado una oferta cinco millones más baja. Y todavía le queda completar la plantilla con un base suplente, posición en la que ahora tendría que multiplicarse Eric Gordon.

Clint Capela se queda en Houston y ya sabe que cada centavo de esos 90 millones de dólares estará bien ganado después de incluir a Carmelo Anthony en el rompecabezas. Porque si ya antes tenía que estar en todas partes para corregir a sus compañeros, la presencia de Melo ayudará a formar un ‘Big Three’ para intentar derrocar a los Warriors, pero nunca elevará la intensidad defensiva de un equipo.

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