A estas alturas del año, Pat Riley está en su apogeo: anclado en un aspecto atemporal, el presidente de los Miami Heat vive el verano en un bronceado ya permanente y un perfecto pelo engominado que resalta su sonrisa de alto ejecutivo de Wall Street en los años 80. Uno se lo imagina en un yate sirviendo bebidas en vasos de cristal ancho, disfrutando de la vida de jubilado sin estarlo. “Creo que lo mejor es darle a Dwyane Wade algún tiempo más. Le quiero de vuelta como jugador, como competidor“, dijo Riley sobre el futuro del mítico escolta de los Heat. Lo que no dice el exentrenador de los Lakers es que no quiere pagarle más de 5 millones de dólares al año. Por eso, y por otros motivos, Wade se debate entre seguir en las playas de Florida o enrolarse en la aventura de jugar al baloncesto en China. 

A sus 36 años, Dwyane Wade encara la recta final de su espectacular carrera. Uno de los mejores escoltas de la historia de la NBA, el tres veces campeón vivió episodios amargos con sus experiencias en Chicago Bulls y, sobre todo, los Cleveland Cavaliers, donde ni la amistad íntima con LeBron James evitó su traspaso de vuelta a Miami.  En los Heat, asumió su rol de suplente y brilló incluso en la eliminatoria contra los Philadelphia Sixers, demostrando que aún tiene algo de baloncesto restante en sus piernas. “Quiero leer más artículos que digan ‘Dwyane está acabado, ha perdido físico, no es el mismo jugador, no tiene la misma motivación’. Pero todavía le veo como un jugador que puede ayudar mucho si realmente quiere”, insistió Pat Riley.

El problema es que los Miami Heat sólo pueden ofrecerle a Dwyane Wade la excepción de 5,3 millones para veteranos de la edad del escolta, o si no apenas 2,4 del mínimo para un jugador de su experiencia. Poco en comparación con la oferta que tiene Wade encima de la mesa del baloncesto chino. El Zhejiang Golden Bulls, un equipo normalito de la competición asiática que es refugio de jugadores denostados de la NBA, le ha ofrecido a Wade 25 millones de dólares por tres temporadas. Una oferta muy jugosa que, además, se suma al hecho de que tiene firmado un contrato vitalicio con la compañía Li Ning, para representar y recibir dinero de la empresa de equipamiento deportivo asiática. 

Wade es la imagen de Li Ning desde el 2012, y aunque no han trascendido cifras oficiales, se estima que el impulso de este patrocinio ha elevado al símbolo de los Miami Heat a lo alto de las listas de deportistas que más ganan al año. “Esto era lo que quería hacer. La palabra que buscábamos era legado. Quería prepararme para construir un legado para mí y mi familia. Después de seis años, es genial estar aquí hoy”, dijo Dwyane Wade tras firmar su relación de por vida con Li Ning. Pocos movimientos mejores para vender aún más zapatillas Way of Wade que ir a jugar a China, donde Wade es un ídolo. Pat Riley necesitará aplicar su magia si quiere retener al símbolo de la franquicia que preside. 

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