Ángel Nieto murió a comienzos de agosto en un accidente de carretera. No deja de ser irónico que un tipo tan menudo como temerario en los circuitos, con 20 años de carreras al límite en máquinas muy distintas a las actuales y en pistas mucho menos seguras que las de hoy, encuentre la muerte en un suceso rutinario, bien entrada la jubilación, durante unas vacaciones en Ibiza. Con Nieto se fue la figura de un piloto legendario: basta echar un ojo a las imágenes de archivo de sus logros, desde el blanco y negro al color, de máquinas apenas desnudas a ir presentando poco a poco un cuerpo más redondeado, del casco abierto y las gafas más propias de las pelis de II Guerra Mundial a los cascos integrales.

El vídeo de arriba pertenece a 1984, el año del campeonato 12+1 conquistado por Ángel Nieto, en el 20 aniversario de su debut en un Mundial. El vídeo que va abajo data de 1971, su séptima temporada, cuando se proclamó campeón del mundo de 125 cc (ese año también lo haría en 50 cc; la multicompetición, otra diferencia con la actualidad). Parecen ya dos deportes diferentes, probablemente Nieto disputo también un tercero entre su debut en 1964 y lo que hacía en 1971.

Casi todo lo relacionado con las gestas de Ángel Nieto tienen ecos de ya no de épocas pasadas, sino casi de fantasía, a un elaborado relato de ficción: desde los materiales, la estética, la manera de competir, pasando por las marcas que montó el piloto zamorano (Derbi, Morbidelli, Kreidler, Bultaco, Minarelli, Garelli…); nombres tan perfectos, sonoros y hoy carentes de referentes reales que bien podrían ser inventados.

A cada mito que muere y a cada década que nos separa de él se hace más difícil explicar a los jóvenes qué suponía la figura de un tipo como Ángel Nieto. Les puede servir a los que no lo conocían las reverencias de Valentino Rossi, el piloto con el que más se identificaba el español. Quizás la forma más gráfica de hacer ver su importancia sería, sin embargo, una metáfora en forma de monumento: si España lograse ponerse de acuerdo y erigir su particular monte Rushmore del deporte, Ángel Nieto tendría que figurar en él, al lado de Federico Martín Bahamontes, Seve Ballesteros y Manolo Santana. Los grandes precursores de las estrellas de hoy en día, mirando desde arriba el camino que una vez iniciaron.

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