Una escabechina. Es la sensación que dejan los Mundiales de Atletismo de Londres después de ver caídos sobre el tartán a algunos de los más grandes nombres del deporte, incapaces de despedirse como vivieron: ganando. Claro está que la competición deja nuevos y grandes ganadores, pero en el sentir popular hay todavía más ganas de honrar a los que se van que de celebrar a los que llegan.

Usain Bolt, lesionado, no pudo cruzar la meta de su última carrera:

Mo Farah lloró sobre la pista que el broche ante su púbico fuese de plata:

Y a Ruth Beitia, la mejor atleta española de todos los tiempos, se le quebró la sempiterna sonrisa. No lo dijo, pero tras finalizar última la prueba de salto de altura sin poder superar el listón a 1,92 metros, puede que se haya despedido de la competición en Londres:

En la capital británica ya dijo adiós. Era 2012. Afortunadamente, reconsideró su decisión. A partir de ahí la deportista cántabra, a menudo la más veterana entre las competidoras, se estableció entre la élite mundial del atletismo: cuatro títulos europeos, cinco medallas mundiales y el oro olímpico de Río 2016 consolidan un estatus de figura internacional. Se lo reconocía el público del estadio este sábado con aplausos pese a verla caer a las primeras de cambio, aún quejumbrosa por un año plagado de lesiones, achaques que mellan más cuando se cumplen los 38 años y se entrena para el deporte de competición desde los 10.

Se hizo raro ver así a Beitia. Casi tan raro como asistir a la entrega del oro a la campeona mundial, Maria Lasitskene, Atleta Neutral Autorizada, en una ceremonia sin bandera y con el himno de la IAAF suplantando los símbolos de la federación rusa, suspendida por dopaje generalizado.

La saltadora santanderina tiene que reflexionar ahora, al igual que hace cinco años, qué hace con su carrera. Pero en esta ocasión hay una diferencia muy grande: nadie podrá pensar que se desperdicia talento con una retirada. En el último lustro Ruth Beitia superó el listón de todas las expectativas y su palmarés es inmarcesible.

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