Han pasado muchas cosas en los Mundiales de atletismo de Londres 2017. Entre tantos titulares llamativos, uno ha pasado bastante inadvertido: Allyson Felix ha ganado más medallas que nadie. En la historia del atletismo. Entre Mundiales y Juegos Olímpicos. No Bolt, no Carl Lewis. Nadie. Dios te bendiga, Allyson Felix, ese pequeño, grácil y sonriente milagro de la velocidad.

La estadounidense ha sumado tres medallas en Londres a un palmarés amplísimo. Pero su logro ha volado por debajo del radar. No hay mejor ejemplo de esto que la final de los 400 metros, decidida por la increíble frenada de Shaunae Miller (la misma que le arrebató el oro en los Juegos de Río tirándose a la piscina sobre la línea de meta), un desenlace tan espectacular que opacó la medalla número 14 de Felix en unos Mundiales. La cifra igualaba a Bolt y a Merlene Otey, la mítica esprinter jamaicana.

Allyson Felix se quedaría sola en esa clasificación al sumar también el oro en el relevo 4×100, y ampliará su hito con su decimosexta medalla en Mundiales en el relevo 4×400. El alcance de la gesta de la estadounidense de 31 años no se queda ahí. Porque si sumamos a sus 15 premios en campeonatos a los 9 que logró también en Juegos Olímpicos, tenemos que nadie ha subido más al podio que la buena de Allyson.

Bolt suma 8 medallas olímpicas y 14 mundiales. Carl Lewis, 10 más 10. Otey, 14 más 9. Otras prolíficas velocistas impulsadas (al igual que Felix) por los múltiples premios de los relevos, como las jamaicanas Verónica Campbell-Brown y Shelly Ann Fraser-Price, se quedan en 19 y 15 sumadas en total, respectivamente.

Es posible que la historia no sea generosa en titulares con Allyson Felix al nivel de otros atletas. Una injusticia con esta atleta menuda, insultada de pequeña por sus “piernas de pollo”, con un físico con el que el aficionado medio puede empatizar, alejado del ideal musculado de las sprinters de su país y jamaicanas. Elegante en la carrera, parecía  como si en la curva de los 200 o más adelante en su carrera en los 400, la fueran a tirar sólo con el rebufo que generaban cuerpos mucho más potentes y musculados. No sólo no sucedió, sino que la flacucha y sonriente Felix salió casi siempre vencedora. Habrá quien quiera ponerle asteriscos a sus logros porque muchas de sus medallas llegan en los relevos. Allyson Felix tiene 24 buenas razones para rebatirlos a todos.