“No intento enseñarle a los críos que tienen que usar una sola mano. A mí me enseñaron cuando crecía que hay que usar las dos”. Odell Beckam Jr. parecía disculparse en rueda de prensa esta semana por insistir en la herejía de atrapar los pases de Eli Manning de la forma poco ortodoxa que lo ha hecho famoso.

El wide receiver de los New York Giants no puede parar de hacerlo. En las mismas sesiones de entrenamiento previas al inicio de la temporada en la NFL (la liga de fútbol americano comienza el 8 de septiembre), otra vez:

¿Otra más de la pretemporada? Otra:

El Beckham del fútbol que se juega con las manos es hoy por hoy la figura de la NFL que con más frecuencia aparece en tu timeline de Twitter. Lo es precisamente por el descaro con el que se conduce y que comienza a incomodar a algunas de las cabezas parlantes de las 100 yardas, habitualmente comentaristas veteranos y guardianes de las esencias.

Jason Whitlock, hastiado por la actitud de rock star del receptor, cargó con dureza contra él en FS1. “El jugador más sobrevalorado de la liga”, sentenció. Hasta Ray Lewis tuvo que salir al quite para defender el talento de Odell.

El debate sobre la relevancia real del número 13 continuó en The Bill Simmons Podcast. Allí llegaron a la conclusión de que es una estrella para la generación millenial por su manejo de las redes sociales y su proyección pública. El teñido rubio le ayuda a destacar entre unos deportistas a los que cuesta poner cara porque juegan con ella cubierta por un casco. Su contrato con Nike por 29 millones de dólares durante cinco años es el mayor jamás firmado por un jugador de la NFL. Y, ya tan famoso como cualquier quarterback, Odell Beckham Jr. ha reclamado públicamente ser el mejor pagado de la Liga. Por el presidente de los Giants, no va a quedar: John Mara, reconoce que está dispuesto a hacer un desembolso neymaresco.

Beckham Jr. está a punto de iniciar su cuarta campaña como profesional. En la última temporada fue el tercer wide receiver con más recepciones de la competición (101), el tercero también en yardas totales (1.367), el quinto en yardas por partido (85,4), y anotó 10 touchdowns. Hasta ahora ha acumulado más de 150.000 dólares en multas por ofensas múltiples, desde criticar a los árbitros a mofarse de un rival. Es el tercero en esa categoría desde que ingresó en la Liga.

En los pasados Playoffs los Giants fueron barridos 13-38 por los Green Bay Packers en la ronda de Wild Card. Odell quedó tan solo como el quinto receptor de su equipo con 28 yardas y además, libre de marca, se le escapó un pase de Manning que hubiese abierto el marcador (nota: lo intentó atrapar con dos manos).

Sus detractores le achacan lo mismo que se dice de tantas otras figuras en cualquier deporte: no rinde en los momentos decisivos. Sus defensores opinan que bastante hace con el acompañamiento que tiene. Odell Beckham Jr. es una estrella y se comporta como tal. Con una mano atrapa el óvalo y con la otra se sacude las críticas. Al mismo tiempo intenta vivir a la altura de las expectativas que disparó en 2015 con una de las mejores recepciones de todos los tiempos.

La hizo a una mano, por si no estaba claro.

 

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