Hace unas semanas, Juan Mata copaba los titulares de la prensa con su anuncio de donar el 1 % de su sueldo a obras de caridad dentro del programa Common Goal. Fue un shock en el sistema nervioso del deporte: una estrella comprometiendo parte de sus millonarios ingresos a un fondo común y un programa que repartirá en distintos programas en zonas de necesidad.

Lo explicaba Mata en un extenso y emotivo artículo en The Players Tribune. “Pensé en todo lo que el fútbol me ha dado. Y pensé en cómo quería que fuera mi legado. Sé lo afortunado que fui por las oportunidades que recibí y que no todo el mundo ha podido tener una familia como la mía. Y aunque he colaborado con organizaciones de caridad antes, sabía que quería hacer algo más. Quería asegurarme de que otros chicos reciban las oportunidades que yo tuve”, escribió Mata en un mensaje directamente dirigido a sus colegas de profesión.

Esa llamada ha tenido eco en Alemania. Mats Hummels, central del Bayern de Múnich y de la selección germana, se ha adherido a la iniciativa. Así lo anunciaba el propio Mata, en un vídeo en las redes sociales:

“Creo que Common Goal puede causar un impacto verdadero y duradero. Hago un llamamiento a mis colegas futbolistas: unidos a mí y a Juan para ayudar a elevar el fútbol a otro nivel”, pidió Hummels. El alemán y Mata no se conocen personalmente, ni tienen relación alguna a través de sus equipos. Pero ambos pertenecen a ese espectro de futbolistas criados en buenas familias (Mata hijo de futbolista profesional, Hummels con padre trabajador del Bayern y madre periodista), ávidos lectores, con inquietudes fuera del terreno de juego.

El fútbol, como todos los deportes profesionales, suele moverse a impulsos en el tema de las donaciones a caridad. Mata quiere institucionalizarlo. Se estima que cobra 8,5 millones de libras anuales del Manchester United. A sus 29 años, quizás no le queden michos a ese nivel de salario. Su gesto y decisión va hacia los Neymar, Mbappe, Marco Asensio y demás cracks del futuro, que ya tienen o van a tener sueldos cercanos en la decena de millones. Ya van dos pasos dados. O sólo dos.