El último Scudetto del AC Milan se remonta a 2011. Desde entonces, una odisea en el desierto. Las salidas de estrellas como Ibrahimovic o Thiago Silva no auguraban tiempos de gloria. Parecía que la era de Silvio Berlusconi tocaba a su fin, con uno de los históricos europeos sin saborear competición europea desde el 2014.

Y los pronósticos se cumplieron. Ya no es el Milan de Berlusconi. Es, al igual que su vecino interista, el Milan chino. Abreviando su larguísimo nombre, el club es propiedad de Changxing, un consorcio que después mutó su denominación. Lo importante para la hinchada: llegaron con montañas de dinero y ambición. ¿Alguien en su sano juicio imaginaba lo de Bonucci? Junto a él firmaron el buen lateral Conti, el expreso Kessie, Calhanoglu, Ricardo Rodríguez, André Silva…

Un carrusel de refuerzos para ilusionar de nuevo a San Siro, en definitiva. Y efectivamente, el Milan ha arrancado bien el curso. Dos encuentros, seis puntos. Aunque el nombre propio es el de Jesús Fernández, más conocido como Suso. El joven jugador español ha anotado dos goles y ha repartido sendas asistencias en dichos duelos, ambas al sorprendente Patrick Cutrone. Este fin de semana, además, se marcaba un extraordinario tanto de falta directa, para dar la victoria al Milan frente al Cagliari y poner la guinda a su reciente convocatoria con la selección española. La influencia del gaditano en el ataque rossonero queda patente en el siguiente vídeo.

Mucho debe agradecer Suso a su actual entrenador, Vincenzo Montella. El técnico italiano le ha entregado la confianza que el anterior inquilino del banquillo, Sinisa Mihajlovic, le negó. El ex canterano del Liverpool tuvo que pasar un tiempo cedido en el Genoa, suficiente como para que Montella se fijase en sus capacidades. Y, desde luego, Suso está respondiendo.

Algunos hablarán del Milan de Bonucci. En unos años, seguro, será el Milan de Donnarumma. A día de hoy lo más correcto es referirse a él como el Milan de Suso.

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