En un Eurobásket caracterizado por las numerosas bajas, la presencia de Pau Gasol es una constante. Son ya 17 años al máximo nivel con la selección española, y en el debut del equipo de Scariolo ante Montenegro, alcanzará la muy redonda cifra de 200 partidos oficiales con la camiseta roja. A sus 37 años, apurando el final de una carrera legendaria, Gasol es más necesario que nunca en una España a la que se le intuyen problemas para anotar siempre que el mejor jugador de su historia no pueda hacerlo.

Hay muchas maneras de mirar al mérito de la longevidad y perseverancia de Pau Gasol con la selección española. La forma más simple de hacerlo es decir que, a estas alturas (incluso a algunas anteriores), el mayor de los Gasol no necesita meterse en estos berenjenales. Recién renovado dos años más con los Spurs, con un contrato modesto para lo que ha firmado en el pasado pero que le acercará a la frontera de los 200 millones de dólares ganados en su etapa en la NBA, Gasol bien podía permitirse una retirada del equipo nacional.

Con 1.119 partidos de temporada regular y otros 131 de play offs, parece increíble que Pau Gasol sólo haya prescindido de dos Europeos y un Mundial en su periplo con la selección. “Él dice: ‘Si estoy bien, por qué no voy a venir a la selección. Vengo, me tratan bien, juego con mis amigos por competir y, encima, casi siempre ganamos'”, explicaba el presidente de la FEB y excompañero, Jorge Garbajosa, en una entrevista a El Mundo. Tensiones pasadas con algún seleccionador y sospechas de autogestión con los colegas de generación dorada del 80, lo logrado por Pau Gasol con la selección (un Mundial, tres medallas olímpicas y una tiranía considerable en Europa) será difícilmente igualable.

Hacer un recorrido por las mejores actuaciones de Gasol con la selección es una empresa homérica. El máximo anotador de campeonatos de Europa (le quedan apenas 60 puntos y ni Parker ni Nowitzki participan en este torneo) ha protagonizado momentos inolvidables, con un rival predilecto: Francia. La exhibición de Pau Gasol en las semifinales europeas del 2015, cuando su dimensión como jugador había ya bajado un par de peldaños y hacía pensar en el declive, es difícilmente olvidable:

El caso es que el castigado Gasol, que en la NBA tiene problemas para anotar cerca del aro, defender a campo abierto y finalizar con la explosividad de antaño, sigue siendo determinante en baloncesto FIBA, y España lo necesita. Por mucho que Scariolo tenga que dar vueltas a juntarlo o no con su hermano Marc (más Juancho Hernángomez como tres grande para tirar de fuera), el secreto del éxito de España pasa por anotar cuando Gasol no lo haga, y encontrar un ritmo de juego adecuado para sus grandes. La baja de Llull por la inesperada lesión resta opciones de improvisación desde el juego exterior. Por eso España quiere hacerse previsible, y ahí tiene una baza que le ha funcionado en 200 partidos.

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