Uruguay nunca había ganado en Paraguay en una eliminatoria para el Mundial. Lo hizo por primera vez el pasado martes, con un gol de Luis Suárez, candidato a mejor jugador de la historia de la celeste, pero también con el gol de un debutante, un jugador con cara de niño porque casi es un niño. Fede Valverde se estrenó con la selección absoluta y marcó un gol decisivo para que Uruguay pueda estar en Rusia 2018. El primer paso del centrocampista para salvar el fútbol uruguayo del futuro.

Tras lustros de auténticos leñadores en el centro del campo, defensas rudos (con la jerarquía de Godín como distinción) y delanteros de primer nivel mundial, Uruguay fue firmando torneo tras torneo el perpetuo milagro que supone para un país tan pequeño generar tan tantos y tan buenos resultados. Pero a nadie se le escapa que el carácter gremial de la celeste generación tras generación tiene en la capacidad definitoria de los Francescoli, Luis Suárez, Cavani, Fonseca, Abreu (?), Rubén Sosa, Diego Forlán, Recoba… el factor diferencial. Fede Valverde le da a Uruguay otra cosa: un centrocampista definitorio para la próxima década y media. Un lujo que los charrúa no han disfrutado y ahora se frotan las manos por tenerlo. Junto al central Santiago Bueno, están llamados a liderar a Uruguay por mucho tiempo.

A Fede Valverde le llaman Pajarito porque cuando apareció en los entrenamientos de la cantera de Peñarol era un palo de lo delgado que aparecía, y tímido como nadie. Ahora, el centrocampista ha crecido, tiene cuerpo y juega con una mezcla de calma y descaro que no se sabe cuál de ellas cualidades es más impropia de su edad. Su actuación contra Paraguay ha dado la razón a los que desde Uruguay insistían en darle las llaves de la selección absoluta desde lo que vieron en el pasado Mundial sub-20. «Valverde es un fenómeno, creo que lo dejó demostrado en el sub 20, lo sigue demostrando en el Dépor, donde por más que no haya debutado en los partidos amistosos lo ha hecho espectacular. Eso es una demostración más de la confianza que tiene el Maestro», dijo Luis Suárez tras el partido de Asunción.

El Maestro es Óscar Washington Tabárez, veteranísimo seleccionador uruguayo, que jugándosela en Paraguay apostó por Valverde. «Lo conozco desde que tenía 13 años. Los entrenadores de su club vieron que tenía algo diferente. Una visión de juego sorprendente. Se lo dije a él que tenía para muchos años en la selección. Lo demás lo puso él. Los que le pusieron adjetivos, no lo conocen. No hago locuras con la selección. Me respondió, hizo que no me equivocara», alabó Tabárez al Pajarito tras un partido que ha conquistado los corazones de todo Uruguay, da igual si son de Peñarol o de Nacional.

Valverde salió de Uruguay para irse al Real Madrid, que lo tiene en altísima estima tras lo que vieron en el equipo filial, compitiendo en la Youth League y en la Segunda B española. Algo a la sombra de Enzo Zidane pero con la confianza casi ciega del técnico Santiago Solari, el club blanco entendió que Valverde estaba listo para rodarse en Primera división y ver si lo que apuntaba el uruguayo en la competición doméstica y en el Mundial sub-20 (haciendo goles, elegido segundo mejor jugador del torneo) se traslada a la Primera división española.

Llovieron las ofertas y el Deportivo de La Coruña ganó la subasta. Y en la pretemporada, Fede Valverde demostró de lo que es capaz. Como mediocentro puro o como centrocampista de largo recorrido, el joven enseñó una claridad para el pase de salida, capacidad para el desplazamiento en largo, impresionantes conducciones con el balón en los que deja a hombres hechos y derechos por el camino, disparo potente desde la frontal… Un jugador con el que salivar. Y para la guinda, un gol desde el centro del campo.

Por ahora, Valverde no ha podido debutar en la Liga española. Las condiciones de la cesión al Dépor le impedían enfrentarse al Real Madrid en el arranque del campeonato, y el técnico Pepe Mel optó por no darle ni un minuto en el flojísimo partido de los coruñeses ante el Levante. Pero los ecos de la actuación del Pajarito resonaron también en su club. Valverde fue elegido por la FIFA el mejor jugador de la jornada de selecciones. Y la prensa uruguaya está exultante con su emergente estrella: «Cuando hay magia, clase y una forma distinguida de ver y jugar el fútbol como la que tiene este botija, las palmadas en la espalda, los gestos y las palabras pasan a un segundo plano […] Los elogios llovieron desde todas las tiendas y en todos los colores. El mundo grande conoce ahora a Federico Valverde».

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