El Deportivo de La Coruña está lejos de ser un equipo puntero en el escenario europeo. Pero es un buen mercado en la Liga española, situado en una ciudad pequeña pero de alta calidad de vida (en la que practicar el surf que tanto le gusta), el punto justo de presión y un club en creciente salud económica y deportiva. Por eso, muchos enarcaron la ceja cuando Víctor Valdés les dijo que no este verano. El veterano portero venía de jugar en equipos de dimensión similar (Standard de Lieja y Middlesbrough) y encajaría a la perfección en un equipo en el que sería titular, voz autorizada del vestuario, de nuevo en el campeonato en el que dio su mejor rendimiento, de estrella. Debe de tener mejores ofertas, se preguntaban en A Coruña.

La sorpresa fue aún mayor: Víctor Valdés anunciaba poco después su retirada para dedicarse a hacer televisión. Es el último giro inesperado de una estrella distinta, inconformista, de discurso tan claro como contundente y poco común en el máximo nivel, no siempre cómodo para sus entrenadores. “Para mí es empezar de cero, tengo la ilusión de un niño, jugaré hasta los 40”, dijo el catalán cuando apareció en Lieja para relanzar una carrera que pareció finiquitada por sus pésimas experiencias personales con el Mónaco y el Manchester United. A sus 35 años, sin embargo, ha dejado de lado ofertas como las del Dépor y quizás alguna más importante para hacer televisión.

Valdés se rompió una rodilla en el mejor momento de su carrera con el Barcelona, a punto de reclamar al fin la porteria de la selección española, a punto también de dejar el club de su vida por no sentirse valorado. Pero una jugada intrascendente ante el Celta le cambió la vida. Tras una larga recuperación y un contrato frustrado por el Mónaco que aún está en el juzgado, acabó en el United, donde Van Gaal le apartó del equipo y le hizo trabajar y jugar con los sub-21. Un choque de caracteres que acabó con Valdés fuera del equipo, refugiado en Lieja, donde se reencontró con el fútbol.

El Middlesbrough le dio la oportunidad en la Premier League, pero a pesar de mostrar un buen nivel, Valdés no pudo evitar el descenso. Muchos esperaban con curiosidad su decisión este verano. La resolución no ha decepcionado a los que conocen el carácter especial de Víctor Valdés, una especie de Piqué pero sin el sentido del espectáculo del central, el reverso un tanto sombrío y taciturno de su excompañero. Igual de inteligente y curioso, o más.

Durante la larga recuperación de su lesión de rodilla, vivió en Augsburgo de manera anónima, lejos de todo oropel, mientras pergeñaba libros de autoayuda y se preparaba mentalmente para afrontar el regreso al primer nivel. Su salida de Barcelona no fue amable pero tampoco lo pasó bien en Manchester, donde se sintió ninguneado por Van Gaal, el mismo entrenador que le hizo debutar en Primera división. Luego, dio una entrevista en Colombia que se convirtió en su credo, el resumen de lo que tiene Víctor Valdés en la cabeza. “El mundo del fútbol te hace sentir como un lisiado, pero la lesión me hizo volver a sentir la vida no siendo futbolista. Vivimos una vida irreal”.

Quizás eso es lo que busca Valdés en su nuevo reto. El ya exportero se ha enrolado en la productora Crazy4fun, de la que será imagen para un programa de 13 capítulos. La idea es que Valdés entrevistará a colegas futbolistas para buscar un enfoque más personal. En un mundo en el que futbolistas como Mata con su propuesta solidaria y medios como The Player’s Tribune cambian el discurso de los deportistas de élite, la voz de Valdés puede ser de las más interesantes.

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