“Debería saber que su ansiado club, el Real Madrid, pasó 24 días de gira bajo un calor agobiante. El doble que nosotros”. Nunca unas palabras de Karl-Heinz Rummenigge provocaron semejante ilusión entre la masa social blanca. Era la respuesta del número dos del Bayern a su delantero estrella, Robert Lewandowski, después de que el polaco cuestionase sin venir a cuento la política de fichajes del conjunto bávaro. Un cruce de declaraciones de lo más oportuno para la grada madridista.

Lewandowski no es un futbolista ajeno a titulares polémicos. Cuando todavía defendía los colores del Borussia Dortmund lanzó un feroz ataque hacia su club por la negativa de estos a negociar su traspaso al Bayern. El polaco firmaría al verano siguiente por el coloso alemán con la carta de libertad bajo el brazo. Y pese a la infinidad de goles anotados en el Allianz Arena, no todo ha sido un camino de rosas.

El pasado mes de junio, en una increíble pataleta, su representante reveló el enfado del jugador con Carlo Ancelotti. La sorprendente explicación: que el italiano no le convocó en el último encuentro de la Bundesliga para ayudarle a ser el máximo goleador del campeonato. Los rumores de su salida se disparaban pero el Bayern emitió un rotundo comunicado negando esa posibilidad. Al agente no le quedó más remedio que recular.

Sin embargo, el polaco ha arrancado la temporada mostrándose más oportunista en el césped que ante a los medios. Lewandowski ofrecía una entrevista en la revista Der Spiegel, donde cuestionaba a sus dirigentes: “Si queremos competir contra los mejores necesitamos a los mejores. Y el Bayern apenas ha superado en su historia los 40 millones de euros por un jugador”. Unas palabras que contrastan claramente con la opinión de Uli Hoeness, presidente del club: “Ningún futbolista vale más de cien millones de euros. Hay que decir basta”.

Y mientras leyendas como Stefan Effenberg se suman a los azotes a Lewandowski, entre la hinchada madridista se frotan las manos. La ausencia de Cristiano y las críticas sobre Bale o Benzema han evidenciado que, tal vez, el Real Madrid erró al deshacerse de Morata o Mariano, que golean en Chelsea y Lyon. Incluso el propio Zidane ya lo reconoce.

Si hasta Rummenigge confiesa el sueño madridista de Lewandowski y en Alemania empiezan a estar hartos de la verborrea del polaco, ¿estará destinado uno de los mejores artilleros del continente a vestir de blanco y solventar sus problemas anotadores?

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