Son días de lágrimas para Goran Dragic, pero de lágrimas dulces. Eslovenia es la flamante campeona del Eurobásket, un triunfo que desató todo tipo de emociones en los jugadores por el mérito deportivo y por el orgullo que representa para una nación jovencísima. “No sé si esto impulsará mi carrera en la NBA, ni siquiera sé si podré volver a andar”, bromeó Dragic después de recibir la medalla y el premio como MVP del torneo, extenuado por un esfuerzo titánico que levantó la admiración de toda Europa.

Y las lágrimas continuaron para el base de los Miami Heat, cuando recibió el que calificó como “regalo más especial” de toda su vida. Un programa de la televisión eslovena le hizo llegar una camiseta de Drazen Petrovic, por orden expresa de la madre del mito croata trágicamente fallecido en un accidente de tráfico. Biserka quiso agasajar a Dragic, que llevó durante el Eurobásket el mismo número 3 que Petrovic inmortalizó con los Nets en su última etapa en la NBA. La estrella eslovena lloró como un niño al recibir el manto:

“Todos admiramos a Drazen Petrovic, sabemos lo que hizo por el baloncesto yugoslavo y por el baloncesto de todo el mundo. Para mí fue un honor haber llevado el número 3. Que en paz descanse”. La imagen de Goran Dragic, ya un hombre de 31 años que ha vivido de todo en su etapa profesional, llorando como un niño que consigue hacerse una foto con su ídolo o recibe un autógrafo reconcilia al aficionado con el deportista de élite: en realidad, son personas normales, como el que escribe o el que lee esto.

Personas normales pero con un talento descomunal para jugar al baloncesto. Los focos apuntan con luces de largo alcance al prodigio que será Luka Doncic pero Dragic cerró el Eurobásket con más de 20 puntos de media y una actuación estelar en la final, con una primera parte para la historia. Su carácter, calidad, su agresividad física… Dragic es un líder en la cancha y lo demuestra con toneladas de sudor y fundamentos pulidos desde una temprana y casi ya prehistórica etapa en el baloncesto español.

Dragic lleva ya 11 temporadas en la NBA, donde es uno de los bases anotadores más respetados. Incluido en una ocasión en el tercer mejor quinteto de la Liga y borderline All-Star, Viene de hacer su mejor año con Miami Heat (20 puntos por partido y 6 asistencias) para un equipo que ha cumplido por encima de las expectativas. Pieza codiciada en cada mercado de fichajes, ahora se ha sacado “un enorme peso de los hombros” con el mayor éxito de la historia de su país. Y por ello se ha levado un regalo que exprimió las pocas lágrimas que le quedaban.