Año 2008. El Barça de Frank Rijkaard ha tocado fondo y la directiva presidida por Joan Laporta decide dar un arriesgado giro de timón. Al banquillo del primer equipo sube desde el filial Pep Guardiola, leyenda del Dream Team pero aún inexperto a tales niveles. El de Santpedor se trae consigo de La Masía a Sergio Busquets o Pedro Rodríguez, aunque lo más sorprendente no sea eso: hace limpia de pesos pesados en el vestuario y se comunica el probable adiós a Deco, Ronaldinho y Samuel Eto’o.

Finalmente, el camerunés permanece en el club catalán una temporada más (después protagonizaría un cambio de cromos con Zlatan Ibrahimovic), pero el portugués y el brasileño dicen adiós a Can Barça. Por entonces, lo que se transmitía desde la entidad era aquella versión: no contaban para Guardiola. Lo que todos creíamos… hasta hoy. Porque Ronaldinho, la gran figura azulgrana hasta la explosión de un tal Leo Messi, ha ejecutado una de sus famosas ruletas casi una década después.

El ahora embajador del FC Barcelona aclaró en una entrevista emitida en la cadena TV3 que la decisión de marcharse fue solo suya, en contradicción con las publicaciones de aquella época: “Ya había cumplido mis objetivos y necesitaba un cambio. Salir del Barça fue cosa mía”, explicó. A mayores, el brasileño aclaró que Guardiola “siempre se comportó de forma amable” con él, e incluso que el técnico catalán le solicitó que se quedara.

Por mucho que Ronaldinho quiera suavizarlo, tal vez, sus palabras no concuerdan con las del entrenador de Santpedor durante el día de su presentación. En aquella ocasión, Guardiola señaló que los tres referentes habían “cumplido su ciclo”. Por lo tanto, ahora el aficionado se encuentra en la encrucijada: creer lo que dice uno o el otro…

Por supuesto, como era de esperar, se deshizo en elogios a Messi. “Cuando llegó al primer equipo era un pequeño amigo y ahora es un gran amigo, un gran hombre, una gran persona. Ojalá siga siendo el mejor por mucho tiempo”, sentenció. Desde luego, nadie podía heredar de semejante manera una elástica que había sido mágica durante bastante tiempo, la del 10 del Barça.