Nabil Fekir no midió bien la intensidad de las emociones en el derbi del Ródano de la pasada jornada. O el nivel de humillación que su Olympique de Lyon estaba infligiendo a su gran rival regional, el Saint-Etienne, en su propia casa. Fekir redondeó con su segundo gol de la noche el 0-5 que el técnico de los locales, el español Óscar García Junyent, calificó como el peor día de su carrera como entrenador. Y el centrocampista francés decidió festejarlo quitándose su camiseta y mostrándosela al fondo de aficionados del Saint-Etienne, como hiciera Messi en el Bernabéu o Cristiano Ronaldo en el Campo Nou. Pero el Madrid-Barça no es un Lyon-Saint-Etienne, y los hinchas locales, heridos en su orgullo y calientes en este duelo de connotaciones burgueses contra obreros, se lanzaron a por Fekir.

Hubo invasión de campo, suspensión del partido durante 40 minutos y apenas unos 5 que restaban jugados después, con los ánimos ya más calmados, casi con el estadio vacío. El eco de la actuación de Fekir, de nuevo decisivo para el Olympique de Lyon, era apenas un murmullo comparado con la polvareda que levantó su gesto, que a punto estuvo de provocar un lío mucho mayor. “No me arrepiento de nada. Es cierto, fue un gesto que no les gustó, pero no hay nada detrás de él, ninguna maldad. A lo mejor no fue lo adecuado, fue un 0-5 pero es sólo fútbol. Le añadió un poco de picante”, resumió Fekir.

Y con las mismas empaquetó las maletas y se puso a disposición de Deschamps en la selección francesa para los dos amistosos de preparación para Rusia 2018, donde aspira a estar. Es el objetivo de la resurrección de Nabil Fekir, que tras una grave lesión de rodilla ya demostró la temporada pasada que está listo para la élite a sus 24 años. Esta temporada ha comenzado a un nivel espectacular, con 12 goles y 3 asistencias en lo que llevamos de Ligue 1 y de Liga Europa. Su zurda es un primor y su disparo de media distancia una amenaza constante. Jugando casi siempre por detrás de un punta (la temporada pasada Lacazette, ahora el canterano del Real Madrid Mariano), se mueve con libertad para hilar el juego ofensivo del Olympique de Lyon, el club en el que se formó, la ciudad en la que nació.

El Lyon es tercero a 7 puntos del PSG. Fekir compite con Mbappe y Neymar el título de mejor jugador del campeonato, y no le faltan argumentos. Cuando él aparece, su equipo adquiere una dimensión distinta, la que asomaba por las rondas finales de la Champions League mediada la década pasada. Explosivo en los primeros metros y hábil en el regate, la duda es saber si dará el salto a un club mayor este verano, algo que todo apuntaba antes de su grave lesión de rodilla en el 2015. Será difícil que el Lyon pueda retenerlo si Nabil Fekir mantiene estos datos goleadores y de asistencias.