Vaya mesecitos que llevas Neymar en el PSG. En apenas 4, ya le ha dado tiempo a conquistar el mercado futbolístico francés, vender cientos de miles de camisetas, pelearse con el delantero estrella del equipo, ser expulsado y acusado de chupón y divo, abrir un cisma de difícil solución con su entrenador… Marcar unos cuantos goles y dar asistencias a porrillo también, pero eso parece ser secundario en el negocio Neymar, una maquinaria imparable de titulares. Y ese rodillo mediático ha lanzado una bola de nieve cuesta abajo que va a ser difícil de detener, aunque a nadie parece importarle que sea verosímil: Neymar está descontento en el PSG y le hace guiños al Real Madrid. Sólo un tipo que ha batido el récord de traspasos histórico puede plantearse romper semejante ingeniería mercantil a las primeras de cambio, y para eso sólo puede poner de por medio a la mayor institución deportiva del mundo.

La supuesta insatisfacción de Neymar en el PSG es un runrun que llega de Barcelona, tras una visita exprés del brasileño a la ciudad en la que todavía vive su hijo. En esa visita, habría confiado a jugadores del Barça que no es del todo feliz en el equipo parisino. La prensa brasileña da verosimilitud a la queja melancólica de Neymar, relatando lo que todo el mundo sabe (Cavani, Emery, etc.) y apuntando al lado familiar como lo más duro de soportar. Quizás sea tan fácil como llevarse al pequeño Davi Lucca a París. Quizás el problema sea más profundo. No parece, sin embargo, que la queja de Neymar tenga raíces deportivas.

En cualquier caso, ese teórico malestar de Neymar ha reabierto una puerta que nunca se cerró. La del Real Madrid. Desde el entorno del club blanco se trató de hacer de menos el fichaje del brasileño por el Barça, aludiendo a lo caro de su contratación, a lo polémico de su carácter, a lo supuestamente irrespetuoso de su juego, etc. Todo parecían reacciones de despechos por el simple hecho de no poder haber comprado a Neymar antes que su gran rival. A la familia Neymar siempre le hizo tilín la idea del Real Marid, hasta el punto de que todo estaba preparado hace más de una década para convertirse en jugador blanco.

Ahora, el 10 de Brasil está en el PSG y la maquinaria lleva una semana dándole vueltas a una imagen de Florentino Pérez hablando con gente del entorno de Neymar. Eso llevó a que Ney buscó una foto desesperadamente con Cristiano Ronaldo en la gala The Best. Luego Sergio Ramos, en su esfuerzo por agradar a todos los periodistas que pueda, le dio marchamo de oficialidad a que el Real Madrid le haría hueco con gusto a Neymar.

Sumemos las dos partes de la ecuación y tenemos culebrón Neymar para lo que queda de año, por muy improbable que sea cuadrar todas las piezas del puzle. Pero con el brasileño todo es posible: quizás sólo haya que esperar a la próxima declaración pública de su padre para recibir una pista de lo que de verdad está pasando. Probablemente justo lo contrario de lo que diga.

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