El final de temporada ha acabado por convencer a Zé Roberto. El hecho de no jugar apenas un ratito de un partido en la segunda mitad del campeonato brasileño con Palmeiras (coincidiendo o no con la mejoría del equipo), sumado al pequeño detalle de que ya tiene 43 años, han desembocado en una decisión que se venía aplazando en los últimos años: Zé Roberto colgará las botas tras una larga y productiva carrera, que no fue fácil en sus inicios pero que acabó siendo glosada como la de uno de los mejores brasileños en Europa.

“El lunes jugaré mi último partido en el Allianz Parque, escenario de dos conquistas importantes para nuestro club. Me gustaría invitaros para que podamos terminar un ciclo victorios y recordar lo que conseguimos traer de vuelta: esperanza para un club tan victorioso como el Palmeiras. Quiero contar con vuestra presencia para que al acabar el partido podamos golpear el pecho y decir: ‘El Palmeiras es grande'”. Así anunció Zé Roberto su intención de despedirse de la afición del Verdão en el choque ante el Botafogo. El Palmeiras se juega el ser segundo en la Serie A del Brasileirão, pero ya tiene la plaza de Libertadores asegurada, así que se puede permitir la fiesta.

Zé Roberto llegó al club paulista en el 2014 y se convirtió en líder del vestuario y también en la cancha, a pesar de llegar ya en la cuarentena. Con el veterano zurdo en campo, el Palmeiras ganó una Copa y una Liga en Brasil, pero su papel en esta Libertadores fue algo decepcionante. Eso no impidió, sin embargo, que un gol al Atlético Tucumán argentino permitiera a Zé Roberto convertirse en el goleador más viejo en la historia de la Libertadores. “Ya he decidido parar este año, pero quiero hacerlo gannado algo. Ya conquistamos un Brasileirão y la Copa de Brasil. Quién sabe si ahora no llega la Libertadores”, dijo entonces, aún ambicioso. Con Borja como delantero estrella y el refuerzo de Felipe Melo, pintaba bien el proyecto, pero al Palmeiras se le hizo muy cuesta arriba la competición continental y cuando quiso reaccionar en la doméstica, el Corinthians ya estaba demasiado lejos.

Campeón de Europa con el Real Madrid a pesar de no jugar demasiado, Zé Roberto debutó con la selección brasileña en 1995. Produce vértigo mirar a las fechas de la carrera del brasileño, por entonces un habilidoso zurdo al que pedían desborde y asistencias por la banda. Dio un paso atrás en el Flamengo para, como muchos otros paisanos, dar dos hacia delante en Alemania: primero hizo historia en el mejor Bayer Leverkusen de siempre, con Ballack, Lehmann y Lucio; después, completó su palmarés en el Bayern de Múnich, dando de comer a su paisano Giovani Elber. En cada club, su posición se retrasaba unos metros más, juntándose con los centrocampistas y entrando más en juego a medida que su velocidad menguaba.

Y así hizo en el Hamburgo y terminó en el Palmeiras tras un paso por el fútbol árabe. Zé Roberto acabó como lateral izquierdo, productivo igual en el número de asistencias, un apartado que le hizo entrar en la élite de la Bundesliga. Disputó dos Mundiales con Brasil, en 1998 y en el 2006, y pudo jugar otro más si no fuera porque se peleó públicamente con Scolari (mal enemigo para ir a los medios). A los 43 años, Zé Roberto ya se ha ganado el derecho a dejar de subir la banda.