Bradley Wiggins dejó el ciclismo en ruta hace dos años y medio, y tras un breve regreso al ciclismo en pista que le valió su quinta medalla olímpica en Río 2016, decidió colgar la bicicleta. Sea por acercarse a la crisis de los 40 o por matar el gusanillo competitivo, sir Wiggins buscó un nuevo reto deportivo en el remo: el ya exciclista quiere convertirse en remero profesional, con los ojos puestos en un nuevo reto olímpico en una modalidad que nada tiene que ver con su especialidad. Pero su primera toma de contacto seria con el asunto, los campeonatos británicos indoor, fue un duro baño de realidad para el ganador del Tour de Francia.

Wiggins se plantó en su primera prueba de 2 kilómetros como si nada, sin prepararla, ni haberla hecho antes. “Si es cierto, me sorprendería enormemente. Hacemos los 2 kilómetros apenas 4 veces al año. Pero lo haces un poco por debajo de la intensidad de carrera, o muy por debajo. Pero tengo mucho respeto por él, si eran sus primeros 2 kilómetros“, declaró a Telegraph Matt Rossiter, premiado remero británico, sobre la actuación de Bradley Wiggins. El exciclista quería hacer una marca cercana a los 6 minutos 2 segundos, pero acabó haciendo medio minuto más. Se sintió decepcionado, salió del pabellón sin hablar con nadie y luego puso la excusa de que soltó el remo al inicio de la prueba porque pensó que había una salida en falso.

James Cracknell, su locuaz entrenador, lo explicó así: “Tiene mucho que mejorar pero esa marca para un debutante no está mal. Mejorará rápido”. Wiggins tiene entre poca y ninguna experiencia en remar en el agua, algo muy distinto desde el punto de vista técnico a hacerlo en la máquina. Pero para quien haya seguido al exciclista en Instagram estos últimos meses, ha podido ver la dedicación de sir Bradley en el tema: tremenda transformación física para ganar kilos de músculo, gimnasio particular en casa con omnipresente diana mod, dejadez capilar que le hacen verse parecidos con Charles Manson…

The black boat don't float! Morning grind done

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¿Será suficiente para dominar una disciplina tan exigente y técnica como el remo hasta el punto de convertirse en olímpico? Algunos ven en la obcecación de Bradley Wiggins con el remo no ya una crisis de masculinidad ni de aburrimiento tras su jubilación deportiva, sino también una forma de distraer la atención sobre la sospecha de dopaje que le acompaña. Ese extraño permiso médico destapado por los hackers rusos y que estaría detrás de su mejoría en el rendimiento en el Tour de Francia, o el abrupto cierre de la investigación de la entrega clandestina de un paquete de medicamentos durante una Dauphinè Liberè en el 2011. De todo eso parece querer alejarse Bradley Wiggins remando fuerte. Por ahora, no consigue hacerlo lo suficiente.

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