Antonio Cassano es una extravagancia de las que cada vez van quedando menos en un fútbol híperprofesionalizado. El de Bari ha conseguido mantenerse relevante en la memoria de los aficionados gracias a que su personaje mantuvo siempre la continuidad que le faltaba a su juego. Talentino protagonizó un último esperpento el pasado verano, cuando firmó un contrato con el Verona el día 10 de julio y dos semanas después, el día 24, anunciaba su retirada como jugador: “Para un hombre de 35 años las motivaciones marcan la diferencia y en este momento siento que mi prioridad es estar al lado de mis hijos y de mi mujer”.

Avanzamos seis meses en el calendario y donde dije digo, digo Diego, o digo Landon Donovan. Antonino da marcha atrás este domingo en Il Corriere Dello Sport: “Fundamentalmente soy un futbolista porque me entreno todos los días, pero no tengo ofertas interesantes. Todos pensaban que lo había dejado y que no iba a jugar más… No es cierto: trabajo más ahora que antes y, si llegase a oportunidad que me hiciese feliz, estaría listo”.

El díscolo delantero italiano no juega un partido profesional desde mayo de 2016, cuando aún vestía la camiseta de la Sampdoria. Obsérvese que al manifestar su deseo de volver dice “trabajo más ahora que antes”. La ética del esfuerzo nunca fue su punto fuerte. Aquella barriga suya marcada por la camiseta blanca del Real Madrid rebajó el glamour del club: “Era la época de los Galácticos y tenía seis años y medio de contrato, pero me quedé apenas 18 meses porque acabé fuera de la plantilla y cada viernes cogía un vuelo privado para volver a Roma. Comía como un perro y no dormía. Vivía una vida de mierda”.

Cassano sostiene que ahora se cuida: “No tengo panza y peso 85 kilos, el peso que tenía cuando fui al Mundial de Brasil”. Dice que espera una propuesta para volver, pero habla como los jugadores retirados que sientan cátedra sobre sus colegas en activo: “En la Serie A veo tanta gente normal o cortita que hace cosas buenas… Contra estos jugadores yo puedo marcar la diferencia también con 35 años y medio”. El respeto se lo tiene a muy pocos, entre ellos al que considera el mejor atacante del calcio: “Higuaín. Él, Pjanic y Buffon son los tres únicos campeones que hay en la Serie A“. A sus ojos, otros aún se lo tienen que ganar: “Si por Coutinho, que no es un campeón, han pagado 160 millones, Messi debería costar 600 y Cristiano Ronaldo, 400″.

Talentino, enamoradísimo de su esposa jugadora de waterpolo, Carolina Marcialis, piensa que si la hubiese conocido con 20 años hoy tendría un Balón de Oro. Pero estando a su lado ya protagonizó el esperpento de su fichaje y espantada del Verona. Es lo que siempre ha pasado con Cassano, que cuesta tomárselo en serio. Lo mejor es aceptar con humor sus cassanadas, las anécdotas que coleccionó en dos libros y le llevaron a pronunciar una genialidad como “soy el primero que ha escrito más libros de los que ha leído”.

Fantantonio (otro de sus motes) quiere volver, pero cualquiera se atreve a contratarlo. Al formularle la posibilidad de que descuelgue las botas en un campeonato extranjero, como la MLS estadounidense, es incapaz de disimular su auténtica naturaleza: “¿Hablamos de una experiencia o de una pérdida de tiempo? En algunos campeonatos se deja de jugar porque no son competitivos y yo, con mi carácter, a los dos días ya querría largarme”. Genio y figura (de 85 kilos).