Al final de la recta del pabellón de atletismo de Clemson, en el estado norteamericano de Carolina del Sur, hay un muro de gruesas colchonetas naranjas, el color de los Tigers, sus reputados equipos universitarios de fútbol americano y baloncesto. Están allí para frenar sin que se hagan daño las carreras de los sprinters, que se quedan sin metros para decelerar antes de llegar al muro del recinto. Christian Coleman se estrelló con satisfacción contra la superficie blanda, a la que llegó antes que ninguno de los participantes de la prueba de 60 metros lisos. A la que llegó antes de lo que habría llegado nunca nadie en cualquier otro pabellón del mundo. El velocista estadounidense corrió la distancia en 6,37 segundos, el nuevo récord mundial que sustituye una marca imbatida desde hacía 20 años.

El joven de Atlanta (tan solo tiene 21 años) escribió en sus redes sociales: “Un gran inicio para mi carrera”. En realidad su carrera ya iba más que bien. A muchos les habría pasado desapercibido su nombre, porque en el podio de los pasados Mundiales de Atletismo de Londres toda la atención estaba puesta en Usain Bolt, medalla de bronce en su última carrera de los 100 metros. En la capital británica Coleman fue medalla de plata tras el polémico Justin Gatlin. Por aquel entonces aún era un atleta universitario. El de ayer en Clemson era su primer certamen como profesional.

El muchacho rebajó en dos centésimas el registro de 6,39 segundos que Maurice Greene había establecido hacía 20 años, en la reunión atlética de Madrid 1998, marca que luego replicó en 2001 en la ciudad natal de Coleman, Atlanta. Además redujo en ocho centésimas su plusmarca anterior de 6,45, que le había servido para ganar el Campeonato Indoor de Estados Unidos.

“No me lo creo. Esta era su primera carrera de la temporada. Fue algo totalmente inesperado. Hablamos un poco más antes de la final y, como siempre le digo, le comenté: ‘Relájate, sin presión, deja que la carrera suceda’. Pues ese fue el resultado”. Esas fueron las palabras que en medio del pasmo acertó a pronunciar el entrenador Tim Hall sobre su pupilo.

La próxima gran cita para el joven fenómeno son los Campeonatos Mundiales de Pista Cubierta que se celebrarán en Birmingham, Reino Unido, desde el 1 de marzo. Allí llegará como recordman mundial de los 60 metros, pero sobre todo lo hará como el señalado para recoger el cetro de Bolt como próximo gran velocista. En pista abierta ya corrió los 100 metros en 9,82 segundos, el 100 más rápido del año 2017. Coleman solo está empezando a acelerar.