Es el mejor actor de reparto de todos los tiempos, el que roba para sí todos y cada uno de los planos en los que aparece. Es Kurtz en El Corazón de las Tinieblas, una presencia ominosa a la que todos temen y que aparece para gritar “¡El horror, el horroooor!”. Es Fernando Alonso en McLaren-Honda, el personaje que menos aparece y a la vez el más importante en el documental GRAND PRIX Driver que Amazon acaba de estrenar en su plataforma de vídeo por streaming. Los cuatro capítulos de media hora de duración siguen, con acceso total de las cámaras, los entresijos de la pasada temporada del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 en la legendaria escudería británica. Son dos reveladoras horas de vídeo que comunican un mensaje claro: Fernando Alonso tenía razón. Siempre. En cada queja, en cada protesta, en cada amonestación pública a su equipo, en cada gesto desesperado durante otra temporada nefasta. Tenía razón.

¿Que por qué queda claro que Alonso tenía razón al condicionar su continuidad en el equipo a un cambio de motorista? Pues porque tras dedicar muchos minutos de documental a presentarnos el carísimo, ultratecnológico y perfeccionista mundo de la Fórmula 1, asistimos a un momento patético sacado de los tebeos de Pepe Gotera y Otilio, Chapuzas a Domicilio, de Francisco Ibáñez. Tras meses de trabajo de alta ingeniería en el diseño del chasis en Inglaterra, un equipo de Honda viaja desde Japón hasta el Condado de Surrey portando el anhelado motor, el corazón del coche de carreras. Cuando se va a ensamblar en la carrocería todos los presentes caen en la cuenta de que no encaja como debe porque unas piezas de anclaje se han medido mal. Se han invertido decenas de millones de euros en producir algo con las medidas incorrectas. La cara circunspecta de los ingenieros japoneses intentando que no transluzca el ridículo, y la expresión contenida pero exasperada de los británicos revela el desastre que está por llegar.

Todos los plazos previstos para el estreno del coche que debería devolver a McLaren-Honda a la cabeza del Gran Circo comienzan a desmoronarse. El vehículo que se presenta ante los medios no está terminado y no puede ponerse a rodar en la fecha prevista. Acaba haciendo sus primeros tests en el Circuito de Barcelona y el resultado es catastrófico. Toda la ciencia puesta a disposición de la escudería sí vale para pronosticar el resultado del Mundial 2017 por boca de un mecánico: “La pregunta ya no es si ganaremos, sino si será una temporada vergonzosa para nosotros”. Alonso se encargará de que así sea, vociferando su decepción a cada oportunidad.

Hasta que hace su primera aparición, todos los integrantes de McLaren en Woking, la localidad que acoge la impresionante y futurista sede del fabricante en el Reino Unido, hablan del piloto asturiano con una mezcla de devoción y temor. Conceden que al bicampeón del mundo se le permiten cosas que a otros no se les permitirían y defienden el relato construido por el propio piloto y su entorno de que es el mejor conductor de la parrilla, al que solo le falta un bólido adecuado para recuperar el cetro mundial. No iba a ser ese el MCL32.

En las pruebas de Barcelona Alonso aguanta pocas vueltas sobre el coche. Sabe que no va y que no va a ir mejor. El motor presenta problemas por doquier. “Es un motor de mierda”, comenta con frialdad mientras se baja del monoplaza. Sus mecánicos confiesan a cámara que equiparó el bólido con “un Honda Civic“. En segundo plano, el piloto debutante Stoffel Vandoorne, mucho más protagonista en el documental pero menos en el box de la escudería, comienza a percibir la temporada que le espera.

El documental nos ahorra el lamentable catálogo de penurias del equipo durante el resto del curso y hace fast-forward hasta el final de temporada. Sí nos muestra el rostro sudoroso de Eric Boullier, el director deportivo de McLaren, siempre que se refiere al español: “Sus comentarios son desafiantes, y me va a decir ‘hasta luego, chicos’. No se quedará, estoy seguro al cien por cien. Me preocupa que el equipo se derrumbe”. ¿La solución? Despedir a Honda y aliarse con Renault para tener un motor a la altura de lo que Fernando exige.

Así se gestó una de las decisiones más importantes de cara a esta nueva temporada de F1 en la que cambian muchas cosas: hay nuevo logotipo, no habrá grid-girls en la parrilla… Tampoco está Ron Dennis, apartado del mando de McLaren, como se nos cuenta al principio de GRAND PRIX Driver. Lo que se nos cuenta al final del documental de Amazon es que ese mando ahora lo tiene Fernando Alonso.

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