Aunque no gane una medalla de oro, el nombre de Mirai Nagasu será uno de los que quede en la memoria del gran público tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018. Incluso a aquellos reporteros y lectores de países con escasa tradición en las disciplinas que forman parte de este programa olímpico, les gusta conocer una proeza. Que es lo que ha logrado la patinadora estadounidense, hija de emigrantes japones. En la final por equipos de patinaje artístico en categoría femenina disputada en el Gangneung Ice Arena, Nagasu hizo lo que solo otras dos mujeres habían conseguido hasta la fecha en un evento así: ejecutar y aterrizar la figura conocida como triple axel.

Cualquiera diría que hay un factor genético determinante para poder salvar un reto físico así. Las otras dos olímpicas que lo habían logrado hasta la fecha eran japonesas: Midori Ito (1992) y Mao Asada (2010). Cuando esta última lo logró, Nagasu era una de sus rivales. Sin embargo, se quedó fuera de la lista estadounidense para los Juegos de Sochi 2014. En lugar de pensar que ya iba a ser definitivamente jubilada por talentos más jóvenes en el siguiente ciclo olímpico, la californiana decidió redoblar esfuerzos. Se mudó a Colorado Springs para entrenar con Tom Zakrajsek, quien le enseñó el triple axel, esa proeza que solo otro estadounidense había logrado realizar en competición. Se trataba de la infame Tonya Harding, que lo hizo en un campeonato estatal. Eso fue ntes de caer en desgracia y protagonizar una truculenta historia de revancha personal que hoy se ha convertido en película nominada a los próximos Oscars de Hollywood.

Con 24 años, Nagasu ha cumplido en el mayor escenario deportivo posible con el reto que venía anunciando hacía meses en sus redes sociales. Ha logrado dar tres vueltas y media en el aire, girando en el sentido contrario a las agujas del reloj después de impulsarse hacia delante con su patín. La velocidad, potencia y equilibrio necesarios para completar los giros, así como la fuerza requerida para estabilizar la caída con la punta del patín contrario al que realiza el salto, desafían el uso común de las leyes de la física.

Mirai Nagasu logró 137.53 puntos gracias a esa figura y al resto de su rutina. Fue su mejor marca personal y le valió para situarse como segunda entre todas las participantes y otorgar nueve puntos a su equipo en la lucha por las medallas.

Antes de los Juegos, a la patinadora le pidieron describir con una sola palabra el triple axel. Escogió “histórico”. Hoy, nadie le discute la definición.