Para los aficionados al baloncesto de los años 80, la muerte de Drazen Petrovic es la expresión máxima de lo que pudo ser y no fue, algo así como la de James Dean en el cine, o Buddy Holly en la música. Y eso que el genio croata fue mucho, muchísimo. Una leyenda del deporte en Europa, la máxima expresión del talento aplicada a la competitividad y el ejemplo perfecto de que, cuando no puedes vencer a tu enemigo, solo te queda unirte a él (la solución que adoptó el Real Madrid al fichar a su némesis de la Cibona de Zagreb). Lo que nos quedó por certificar fue su techo en la NBA. Tras un paso discreto por Portland Trail Blazers, Petro llegó a los New Jersey Nets, a los que dirigió de nuevo a los playoffs, cita que no se perdieron en sus tres temporadas con el equipo. Allí promedió 19,5 puntos por encuentro, metiendo más de la mitad de sus lanzamientos y encestando cuatro de cada diez triples. Su estatus en la liga no hacía más que crecer hasta que un accidente de tráfico en Alemania cortó abruptamente la historia. Drazen tenía solo 28 años. 

El 7 de junio de 2018 se cumplirán 25 años de su muerte y los Nets, alojados ahora por obra y gracia de Jay-Z en Brooklyn, quieren recordar aquel breve pero intenso fulgor del escolta de Sibenik. Lo harán el próximo 26 de febrero en el Barclays Center, de cuyo techo cuelga la camiseta número 3 de Petrovic, durante el partido contra los Chicago Bulls. La madre del difunto jugador asistirá al encuentro y a la proyección de un vídeo conmemorativo sobre el legado de la estrella europea en la franquicia neoyorquina. 

Todo eso resulta justo y adecuado. No lo parece tanto el detalle con el que los Nets van a agasajar a los primeros 10.000 espectadores en llegar al pabellón. A ellos se les entregará una figura conmemorativa de Petrovic cuyo parecido con el modelo original apenas llega a la categoría de caricatura. Un drama hecho de plástico.

Según SB Nation, habrá otras atracciones preparadas para que los fans puedan olvidar ese espanto de reproducción miniaturizada, entre ellas unos videojuegos de NBA Jam que permiten rescatar la versión virtual del imparable anotador y una serie de artículos dedicados a él en la tienda oficial de la franquicia que cuenta con el muy apropiado nombre de (recordemos la preponderancia de la alta alcurnia rapera en Brooklyn) Swag Shop

Parece mentira que el baloncesto haya sobrevivido un cuarto de siglo sin Drazen Petrovic. Aquellos que tuvimos tenido la fortuna de verlo jugar en directo (Copa del Rey de Baloncesto, A Coruña, 1989) no necesitamos figuritas para recordarlo. Los que no, cuentan con los vídeos para intuir cuánto podría haber ofrecido aún el hall-of- famer en la mejor liga del mundo.