Que pueda pasar hasta tres meses en el dique seco por una lesión no va a impedir que Neymar Jr. siga jugando. Si no al fútbol, sí al menos al enredo. Se trata de una disciplina que pone en práctica cada verano con ayuda de su padre, convencidos como están de que mantener la incertidumbre sobre su futuro es la mejor manera de aumentar su valor de mercado y tener la sartén por el mango en cada negociación con su club (y las periódicas renovaciones de contrato de otros astros del fútbol como Leo Messi o Cristiano Ronaldo no hacen sino darles la razón). Por el momento es el París Saint-Germain el que goza del fútbol del brasileño a cambio de padecer también los enredos del brasileño. En vísperas del Mundial de Fútbol Rusia 2018 y fuera de los terrenos de juego hasta el inicio del torneo, Neymar debe mantener como pueda el foco de atención sobre él si quiere preservar sus intereses mercantiles. Y para eso, nada mejor que hacer bailar a su son a los dos clubes más famosos del planeta, el Real Madrid y el Barcelona

El diario catalán Mundo Deportivo titula este viernes “Neymar pide volver, tres palabras que bastan para derramar ríos tinta, provocar miles de elucubraciones y alumbrar un artículo como este mismo que estás leyendo. El periódico abunda en un relato que los medios afines al Barça dibujan desde hace tiempo y que dice tal que así: el jugador se arrepiente de haber abandonado el club culé, donde gozaba de grandes amigos y donde su prestigio deportivo y la opción de ganar títulos resultaba mayor que en París. Esto se lo habría transmitido personalmente a sus excompañeros, varios ejecutivos y un directivo de Can Barça.

Si abandonó Barcelona para demostrar que podía ganar lejos de Messi, lo ha logrado en cierto modo, aunque sea involuntariamente. Neymar Jr., pese a los desencuentros en el vestuario, ha sido el futbolista más determinante en el dominio del PSG en las competiciones francesas. Y aunque participó discretamente en la derrota de su equipo en el partido de ida, su ausencia en la vuelta de los octavos de final de la Champions League frente al Real Madrid será el recuerdo que perdure. Siempre penderá la duda de si con él en el campo los parisinos habrían podido evitar el fiasco. De un modo un otro, el brasileño sale ganando. 

El regreso de Neymar al Barcelona, que se produciría en 2019, semeja una quimera. Su puesto hoy sigue disponible, por cuanto Dembélé no ha sido capaz hasta la fecha de ocuparlo como se esperaba. Pero las heridas entre club y futbolista siguen muy recientes, hasta el punto de que continúan litigando por cantidades de millones de euros pese a los 222 millones que el Barcelona ingresó por el pago de su cláusula de rescisión. 

Sospechan los culés que estos cantos de sirena del entorno de Neymar, ese gesto de arrepentimiento, no sería más que una forma de dulcificar la puñalada final que se avecina: el fichaje por el Real Madrid. En el club capitalino podría suplir la cacareada salida de Gareth Bale y acompañar a otro gallo de corral como Cristiano Ronaldo, con la ventaja de que el portugués es ya más un rematador que un aglutinador del juego como Messi. Con la camiseta blanca podría reclamar más foco que con la azulgrana. Y nadie duda de que Florentino Pérez comienza a salivar tan solo con la posibilidad del fichaje. 

Aduce la prensa del entorno merengue que el dueño del PSG, Al-Khelaifi, solo capitularía ante un capricho de Neymar y de Pérez previo pago de 400 millones de euros. Ceder por una cantidad que no resulte obscena invalidaría los intentos del multimillonario por establecer a su club en la élite europea. Pero habría un atranco aún mayor para que el 10 de Brasil vistiese de blanco: el rechazo del madridismo, reacio a contradecir su propio relato. 

Una encuesta del Diario As en internet con casi 100.000 votos emitidos resuelve que seis de cada diez participantes se opondría al fichaje. Para una parte de la afición, Neymar sigue siendo aquel extremo que exageraba cada una de las faltas de los defensas madridistas, un provocador. Sigue siendo el jugador poco comprometido que cada año desparece cuando se acerca la fecha del cumpleaños de su hermana. Sigue siendo el mercenario que prefiere el talón de dinero más abundante antes que la heráldica de un escudo como el del Madrid o incluso el del Barça. 

Lo fascinante de Neymar Jr. es que concita toda nuestra atención cuando está en el césped con un balón en los pies y también cuando está en una camilla con la pierna escayolada. Porque, sea con la pelota, o sea con los desvelos de PSG, Barcelona o Real Madrid, él nunca deja de jugar y de reír. 

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