El PSG (y sobre todo, su adinerado dueño) están dándole vueltas al por qué de su fracaso (más que nada, por lo temprano de su eliminación y, también, por su penosa imagen) en la Champions League. El que va a pagara el carísimo pato es Unai Emery, que ya antes de caer ante el Real Madrid en los octavos de final tenía complicado mantener su puesto de entrenador del club parisino, no digamos ya después de la doble derrota ante los españoles. Así que mientras el dueño del PSG se pasea por Brasil mimando a Neymar y apagando el creciente incendio del ofrecimiento de su estrella a Madrid y Barcelona, la prensa local se centra en otro foco de culpa: Marco Verratti.

El centrocampista italiano lleva unos años con más fama que lana cardada. Verratti tiene 25 años, pero Emery ya le pide al ex del Pescara que empiece a responder a su caché entre muchos aficionados, y a la responsabilidad que ya se le presupone al líder del centro del campo de la selección italiana. “Tiene que mejorar su carácter porque es un jugador muy importante en el futuro del PSG“, dijo el técnico vasco. A Verratti le pierde un poco su pronto de chico de calle que con apenas 1,65 metros se pega con bigardos. Le ocurrió ante el Real Madrid, donde fue expulsado por doble amarilla que se podría haber ahorrado.

Todas las experiencias negativas son buenas para aprender. Hablamos con él, y no es la primera vez. Debe manejar su frustración, especialmente en los partidos importantes. tiene que seguir creciendo y mejorar estas cosas”, abundó Unai en posiblemente su último mensaje a Verratti como entrenador del PSG. Dice la web de Transfermarkt que el valor de mercado de Marco Verratti es de 70 millones A sus 25 años, el italiano ya tiene una amplia experiencia en Champions League con su club e internacional con la selección azzurra. Parece un poco chocante que su entrenador diga que no es la primera vez que le exigen compostura al futbolista que debe llevar la batuta del club más rico de Europa, una mezcla publicitada de Pirlo, De Rossi y Gattuso.

Su agente es Mino Raiola y eso puede obrar milagros en el próximo mercado de verano si alguien decide convertir a Verratti en el chivo expiatorio de lo sucedido en la Champions. Pero ahora mismo, parece complicado que el Barcelona apueste por la gran esperanza blanca del fútbol italiano para ser el sustituto de futuro de Busquets a ese precio. Quizás por eso el club azulgrana arriesgase un poco más en invertir en Arthur