Lionel Messi habla muy poco fuera del campo. Es casi más noticia cuando da una entrevista o una rueda de prensa que por el contenido de esa comparecencia pública. Y el 90% de esas intervenciones son de cara a Argentina, al país, su público, sus periodistas. Es un intento de Messi constante por reafirmar su argentinidad, algo que suena a ciencia ficción a cualquiera que no sea argentino: cómo es posible que alguien en un supermercado de Buenos Aires diga que prefiere a Cristiano Ronaldo al único futbolista que puede aspirar a colarse entre los mejores de la historia, por el simple hecho de vivir desde los 12 años en Barcelona y no ser auténtico. A quien firmar esto le ocurrió esta situación. Por eso, de todo lo que ha logrado Messi en su vida profesional, nada se le puede acercar a la sensación de levantar el título que le redima ante los ojos poco comprensivos de su país. 

“Me lo imaginé siempre, poder estar en esa final, poder ganarla, poder levantar la copa, es un sueño de siempre y cada vez que llega un Mundial se hace más fuerte todavía, por eso también el llanto del 2014, sabemos la dificultad que tiene ganar un Mundial y quedarnos tan cerquita fue doloroso. Un Mundial es muy difícil y nosotros estuvimos a tan poquito de cumplir ese sueño que fue duro”, deseó Leo Messi, luchando contra esa idea de que es más con el Barcelona que con Argentina, una selección disfuncional que quema seleccionadores y jugadores pero que con la guía de La Pulga ha jugado varias finales consecutivas. Lástima que no las haya ganado: “Si no somos campeones no nos va a quedar otra que retirarnos de la selección. Parece ser que el haber llegado a tres finales no sirve de nada”.

Messi habló en la entrevista con Luis Majul en el programa La Cornisa de madurez: dentro y fuera del campo. El cambio que dio a su vida la paternidad, el futuro de su vida en una Argentina sin violencia y también el cambio en el campo que le ha convertido en un futbolista total. “Estar con mis hijos y con mi mujer hace que todo lo demás sea secundario. La llegada de mi primer hijo hizo que abriera la cabeza y no me cerrara solo en la profesión y en el fútbol”, explica en la entrevista Messi, que acaba de tener a su tercer retoño. “Antes agarraba la pelota y hacía mi jugada. Hoy intento hacer jugar más al equipo, que pase la pelota por mí y no ser tan definidor o egoísta. Soy el primero que sé cuando juego bien o mal. No pasa por los goles. Es el estar bien dentro de la cancha, tener mucha participación, tocar muchas pelotas, decidir bien. Los goles lo tapan todo”, guiñó el ojo Messi a Cristiano.

El 10 del Barça y de la selección argentina recordó cómo se inyectaba la hormona de crecimiento con 11-12 años (“Me la ponía mi mamá o mi papá, hasta que aprendí y fui haciéndolo solo. Era una hoja muy chiquita, como una lapicera que tiene una agujita y donde le cargaba la cantidad que tenía que pincharme. No me dolía y ya era algo rutinario que tenía hacer y lo hacía con normalidad”) y cómo sobrevivió al proceso de adaptación a Barcelona que sus hermanos y hermana más pequeña no consiguieron. Y la alimentación que a Messi le cambió la vida: “He comido mal durante muchos años. Con 22 años comía chocolate, gaseosa, alfajores… y ahora como bien, como pescado, carne, ensalada, verdura, como de todo, pero ordenado”.

A Messi, un argentino con familia argentina que se comporta y habla como un argentino en Barcelona desde hace casi 20 años, le gustaría volver a vivir a Rosario cuando su carrera termine, y hacer todo lo que como futbolista profesional no ha podido. Sólo hay un problema para eso: “Me da lástima que hoy esté Argentina cómo está, la realidad del país… De la inseguridad. Sobre todo eso… Miro el día de mañana, pienso en volver a Rosario y poder disfrutar de mi ciudad como no lo hice cuando era chiquito porque me tocó venir para acá, cosa que no me arrepiento ni mucho menos. Pero me preocupa el tema de la inseguridad… El de que te maten por un reloj, por una bicicleta, por una moto…”. Quizás si Messi levanta la copa en Rusia 2018 el país cambie y entonces él de verdad sería el Mesías. 

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