El hombre más rápido del planeta no puede tomarse las cosas con calma. Usain Bolt se despidió de las pistas de atletismo el pasado verano pero no del foco mediático. El velocista jamaicano, un de los pocos atletas con verdadera repercusión global, un imán de sonrisa y baile para cualquier marca con ganas de patrocinar una figura deportiva, ha aprendido a mantenerse en el candelero. Los Juegos de la Commonwealth, un evento deportivo que recuerda el antiguo poder imperial británico juntando a países con vínculos con el Reino Unido, han saltado a la prensa no anglosajona en cuanto el plusmarquista de los 100 y los 200 metros lisos ha pisado Gold Coast, la ciudad australiana que acoge una competición que termina este domingo. 

Como aquellas estrellas por encima del bien y del mal, Bolt es capaz de decir una cosa e insinuar la contraria. En la rueda de prensa que ofreció al llegar a Oceanía le preguntaron si existía la más remota posibilidad de volver a competir en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. “Estás equivocado”, zanjó frente al periodista que formuló esa posibilidad. Le insistieron, apelando a su fiereza competiviva, inquiriendo si no le molestaría que alguien batiese esos récords de 9,58 segundos del hectómetro y los 19,19 de los 200 metros. “Los récords están para ser superados, pero espero que no suceda pronto”, resolvió. 

Aunque sus marcas parecían hechas para la eternidad, el deporte es una historia de progresión constante y en la periferia de la imagen intocable de Bolt comienza a aparecer la sombra del americano Christian Coleman. El joven prodigio es el nombre del momento en la velocidad, tras batir el récord de los 60 metros lisos. Si Coleman podrá trasladar su explosividad a la recta olímpica es una de las preguntas que entusiasman a dos años vista de los próximo Juegos. Y quizás es por eso que el propio Usain es el primer interesado en flirtear con la posibilidad de un regreso. Aunque en rueda de prensa diga una cosa, en su cuenta de Twitter puede insinuar la contraria. 

A Bolt le duele que Jamaica deje escapar el trono de la velocidad que él reclamó para su país en el siglo XXI. El tercer puesto de los relevistas jamaicanos en el 4×100 masculino de la Commonwealth no satisfizo al campeón que observaba desde la grada. Así que se desahogó en las redes sociales: “Ver el relevo ahora me hizo formularme algunas preguntas. En cualquier caso, #EquipoJamaica siempre”. Una de esas preguntas ya la había escrito unos minutos antes en su perfil: “¿Me habré retirado demasiado pronto? Ummm…”.

Resulta inconcebible el regreso de Bolt a la competición, a unas pruebas que exigen una puesta a punto afiladísima y donde cada centésima de segundo importa. Más aún cuando los planes del genio pasan antes por probarse como futbolista. O al menos eso hace creer en unos festivales publicitarios disfrazados de entrenamiento como el que protagonizó con el Borussia Dortmund. Como Usain lo dice todo con una sonrisa cuesta discernir cuándo habla en broma o en serio. “Estoy en una primera etapa, realizando algunas pruebas e intentando ponerme en forma”, afirmó desde Australia. 

Por lo de pronto, seguirá intentando demostrar que sus pies sirven más que para correr en un partido benéfico que se disputará el 10 de junio en el estadio de Old Trafford. Por si acaso, él lanza un guiño a José Mourinho: “No tengo una oferta del Manchester United, pero espero tenerla en el futuro”. 

Incluso sin acelerar, el jamaicano sigue siendo una máquina de producir noticias. Las que él busca y las que no, como las de su relación sentimental con Kasi Bennett, a la que algunos medios llaman la “Kardashian jamaicana”.

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Two deep, it’s just me and bae.

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