Andrés Iniesta ha envejecido a los ojos del aficionado al fútbol, que ha ido viendo el pelo del centrocampista manchego batirse en retirada y su imagen pública variar del tímido chico que hacía anuncios cutres e intentaba ser dinámico y divertido con sus redes sociales a padre de familia y hombre de negocios. En esta travesía de la tardo adolescencia a la madurez se encuentra el destino final de la brillante carrera de Iniesta, que tendrá su última parada en China. La culpa la tiene no ya el reto deportivo, sino más bien el mercado del vino. 

Iniesta prepara su adiós al Barcelona, club al que llegó siendo un niño cuando despuntaba en las categorías inferiores del Albacete. La historia de Iniesta bien podría ser el paralelismo de la construcción de la boyante Cataluña y en más en el actual y delicado contexto político: mano de obra obtenida fuera de su territorio y que eleva el nivel de una de las principales empresas del país. Iniesta se hizo leyenda del club catalán sin ser catalán, capitán del equipo como de la selección española. Protagonista al igual que Messi, Xavi y Piqué de la era dorada del club azulgrana, las repetidas lesiones musculares han limitado el envejecimiento futbolístico de Iniesta, cuyo físico sufrió lo indecible en la era Luis Enrique y encontró mejor acomodo con Ernesto Valverde a pesar de un tibio inicio.

Es una lástima que las exhibiciones del fútbol de Iniesta sean cada vez más esporádicas y él lo siente así. “El cariño y el respeto de la gente lo he tenido en el pasado, lo tengo ahora y lo tendré siempre. No es algo que me hará cambiar de opinión“, pone la venda antes de la herida ante la sucesión de ovaciones de su afición y de las ajenas que se sucederán en las próximas fechas. Aún no es oficial, pero la decisión paree tomada porque el futbolista se comprometió a comunicarla antes del final de abril. Y China será el destino, porque además de ofrecerle seguir jugando al fútbol a un muy buen precio, le compran producción de vino de su bodega en Albacete por los próximos 10 años.

Hace un tiempo Andrés Iniesta decidió hacer realidad el sueño de su padre de producir vino en su tierra natal y dar empleo a un buen puñado de vecinos de la zona. Y ese contrato en China puede asegurar ambas cosas durante unos años. La prensa española asegura que Iniesta firmará tres años con un club de la Superliga china (da igual cuál, en realidad) después de la final de la Copa del Rey ante el Sevilla. La guinda hubiera sido la Champions League, pero una noche aciaga en Roma lo estropeó. A Iniesta, autor del gol del único Mundial ganado por España, le quedará Rusia 2018 como despedida a la altura que se merece. Sin vino de por medio.

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