Lo último que necesitaba el ego de Zlatan Ibrahimovic, de tantas dimensiones como el espigado físico del delantero sueco, era aterrizar en Estados Unidos (y aún encima en Los Ángeles, capital mediática del mundo). Su llegada a la MLS y a los Galaxy ha sido un acontecimiento, y al sueco le han tratado como si llegase de otro planeta. La culminación de todo ese proceso fue su aparición en el programa de Jimmy Kimmel, en el que el famoso presentador de late show se encontró con una estrella que se ha creado un personaje un tanto surrealista. “Voy a estar en el Mundial y es todo lo que te puedo decir. Además tú sabes que un Mundial no es lo mismo sin mí”, espetó Ibrahimovic, dando por supuesto que Kimmel y la audiencia media estadounidense sabía de qué estaba hablando.

Llegó el seleccionador de Suecia y le aplicó una buena dosis de practicidad escandinava a las palabras del mejor futbolista de la historia del país. “Ibrahimovic le dijo no a la selección después de la última Eurocopa, y yo lo rechacé. Si dejas la selección, yo creo que no debes volver”, reaccionó Janne Anderson, el responsable del equipo nacional sueco. En la última Eurocopa, Ibrahimovic marcó un gol pero no pudo evitar la eliminación de Suecia en la primera fase. Zlatan, con más de 110 partidos internacionales a sus espaldas, dijo que basta. Suecia sufrió lo indecible para meterse en el Mundial de Rusia 2018, eliminando a Italia en una repesca brutal, ya sin su estandarte. Anderson no parece olvidar este sufrimiento. 

Es una tentación muy grande de los símbolos de las selecciones la de querer dar la vuelta a su decisión. Le pasó a Gianluigi Buffon, que lloraba en su último partido con Italia en esa repesca mundialista, pero que estaba dispuesto a dar rewind a esas lágrimas en aquella posibilidad cogida con pinzas de que Perú fuese descalificada y su sitio lo ocupase Italia. Parece el mismo caso de Ibrahimovic, en lo que quizás sería la enésima exhibición de su ego: debió creer Zlatan que, sin él, autor de 64 goles para la selección, Suecia no tenía opciones de meterse en Rusia 2018. Se equivocó.

Mientras, Ibrahimovic intenta conquistar el corazón de los aficionados de la MLS. Ha participado en 4 partidos, marcado 3 goles y encajado 2 derrotas desde su llegada a Estados Unidos. Pero, como en los peores momentos de los japoneses en la Copa Intercontinental aplaudiendo un saque de banda, las redes se llenan de vídeos suyos haciendo controles imposibles para un adulto normal de 37 años, elevando la pierna más allá de lo aconsejable por los fisioterapeutas. Para lo bueno y para lo malo, nunca han viso en Estados Unidos nada como Ibrahimovic (bueno, quizás Henry, pero no se lo digan a Zlatan). 

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