Según la ESPN, Roger Federer es uno de los deportistas más famosos del mundo. También es uno de los que más dinero ha ganado en su ya mítica carrera, y a los 36 años puede permitirse ciertas licencias. La deportiva es escoger los meses en los que quiere competir (por ejemplo, saltarse la temporada de tierra). La económica es pensarse romper su relación con Nike, que data de hace 20 años, le reportó una línea propia de ropa deportiva y, más importante aún, más de 100 millones de dólares sólo en esta última década.

Federer ha confirmado que su contrato con la marca de Oregon caducó el pasado mes de marzo. Aún así, se ha plantado en el torneo de Stuttgart (el primero que jugará en meses, preparando ya Wimbledon 2018) con algunas prendas de Nike. “No hay una decisión tomada, ni para seguir ni para cambiar de marca“, dijo el 20 veces ganador de torneos de Grand Slam. Con Nike desde adolescente, Federer se convirtió en, quizás, el mejor jugador de tenis de la historia, con su bandana siempre presente con el logo del swoosh. A sus 36 años y más pendiente de prolongar su carrera sin hacerse daño y disfrutar de sus gemelos, el suizo mide sus opciones de patrocinio.

Y en el horizonte aparece la marca japonesa Uniqlo, que ya viste a su compatriota Kei Nishikori, pero que daría un verdadero impulso a su imagen si Federer vistiese sus camisetas y pantalones. Y esto no es un exceso de celo, es la realidad de Uniqlo: el mayor problema para el cambio de marca es que Federer tendría que comprarse las zapatillas, porque la fábrica japonesa no las tiene. Es por eso que muchos analistas creen improbable este cambio, por eso y por la dimensión económica que supondría para Uniqlo, que en el pasado también vistió a Djokovic (ahora con Lacoste).

La deserción de Roger Federer, hipotética y en realidad poco probable, sería un problema para Nike, porque esta temporada también termina la vinculación de la casa estadounidense con Rafa Nadal. El tenista balear cobra la mitad que Federer por su relación con Nike, y si uno de los dos no sigue el otro debería beneficiarse del ahorro en dólares que supondría. Otro problema añadido para este supuesto cambio es que Roger Federer perdería marca personal RF a manos de Nike, que es quien la posee. Tendría que inventare otra cosa si quiere seguir teniendo una línea más identificativa. Problemas menores cuando te llevas 65 millones de dólares al año sólo en patrocinios, y eres quizás el mejor tenista de siempre.

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