Es difícil ser aficionado a un equipo de fútbol y mantener la coherencia. Lo que en un jugador rival nos parece un comportamiento inaceptable (digamos, la actitud muy física y verbal de Luis Suárez), en un jugador de nuestro equipo nos parece la mejor imagen de compromiso, saber hacer y liderazgo (digamos, Sergio Ramos). En España, esa dicotomía adquiere tintes políticos extremos. Por eso, cuando Leo Messi fue juzgado por un entramado de empresas fantasma para desviar impuestos, parte de la opinión pública y la prensa se cebó con el argentino y de paso con el Barcelona, por aquello del nacionalismo catalán. Los equilibrios de esos altavoces para nivelar las cosas con Cristiano Ronaldo, que acaba de aceptar una pena de 2 años de cárcel y 18,8 millones de multa por evadir el pago de los impuestos derivados de sus derechos de imagen, son dignos del Cirque du Soleil.

El diario El Mundo fue quien llevó la iniciativa en el caso fiscal de Cristiano Ronaldo, que tras muchas tensiones con la Agencia Tributaria española ha alcanzado un acuerdo hasta beneficioso para él, según la publicación madrileña. Cristiano reconoce así cuatro delitos fiscales que deberían alcanzar los 15 millones de euros, pero con el pacto se ven rebajados a 5; el resto de la multa serán intereses. La pena de 2 años de cárcel nunca la cumplirá el futbolista portugués. Hace meses, preguntado sobre el tema, Cristiano Ronaldo dejó una de esas frases suyas que le retratan como un irritante narcisista: “Quien no debe no teme”.

Cristiano estaba acusado de ocultar 150 millones en una cuenta en las Islas Vírgenes, dinero producto de los derechos que genera su cotizada (y cuidadísima) imagen. Sus pasos por el juzgado para quitarse responsabilidad llenaron titulares en España, retos incluidos a la jueza que le preguntaba. Ahora, la estrella portuguesa acaba con meses de proceso judicial con un resultado que, indirectamente, añade incertidumbre a su futuro ya de por sí oscuro en el Real Madrid. El pago de casi 19 millones de euros al fisco es un nuevo episodio en el anuncio que Cristiano Ronaldo hizo tras ganar la Champions League en mayo, esa salida del Real Madrid en diferido. 

Todo el mundo da por asumido que Cristiano Ronaldo quiere que el Real Madrid le pague lo mismo (o más) que el Barcelona le dio a Leo Messi en su última renovación. Quizás lo que no estaba en los análisis de su sorprendente anuncio aún en el césped de Kiev es que Cristiano tenía pensado aceptar la multa por su caso, y, como el Barcelona con Messi, posiblemente ser compensado por el club para hacer frente a la sanción económica derivada de sus problemas con Hacienda. Un nuevo factor para el que se prevé como el culebrón del verano (y eso que el mercado del Real Madrid no pudo empezar más fuerte con el tema Lopetegui).

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