Tal y como se podía prever, Neymar fue uno de los protagonistas del recién terminado Mundial de Rusia 2018. Aunque tristemente para él y para Brasil, no por lo que todos esperaban. El crack del PSG llegó justo después de una larga lesión y pasó más tiempo en el suelo, y como meme en las redes sociales, que celebrando los goles de su selección. Recogió más críticas que elogios y toda la maquinaria que envuelve el producto de la estrella ha iniciado una campaña para lavar su imagen.

El brasileño ha abierto su corazón, pero hasta para eso ha elegido un escenario que pudiera reportarle beneficios: un anuncio de Gillete en el que deja claro que para cambiar por dentro también quiere cambiar por fuera: “Estoy aquí con la cara limpia y el pecho abierto: soy un hombre nuevo”… y sin barba.

No es la primera vez que Neymar habla después de la Copa del Mundo, aunque esta vez lo hace desde la autocrítica. Más humilde y sincero que nunca, el atacante explica su descenso a los infiernos: “Se puede decir que exagero. Y a veces exagero. Es real que sufro dentro del campo, pero no se imaginan lo que sufro cuando estoy fuera. Pueden pensar que caigo demasiado, pero lo cierto es que no caí. Me desmoroné. Y eso duele mucho más que un pisotón en un tobillo operado“.

El atacante confiesa que uno de sus grandes problemas hasta ahora ha sido no saber lidiar con la derrota: “Cuando salgo sin dar entrevistas no es porque sólo quiera elogios en la victoria, sino porque todavía no he aprendido a decepcionaros. Cuando parezco malcriado, no es que sea un niño mimado, es porque no aprendí a aceptar la frustración. Todavía hay un niño en mí. A veces le encanta a todos, a veces cabrea a todo el mundo. Mi lucha es para mantener vivo a ese niño dentro de mí, pero no dentro del campo“.

Neymar, al que todo lo ocurrido durante los últimos meses le ha constado incluso no estar considerado entre los 10 mejores jugadores del año, termina lanzándole un mensaje a sus fans: “Me tomé un tiempo para aceptar tus críticas, me tomé un tiempo para mirarme al espejo y convertirme en un hombre nuevo. Caí, pero sólo vuelven a levantarse los que se caen. Así que puedes seguir tirándome piedras o puedes sacarlas y ayudarme a mantenerme en pie. Porque cuando aguanto de pie, amigos, el país entero aguanta conmigo“. Sólo que Brasil está empezando a cansarse de que hasta los pedidos de disculpas y la asunción de su inmadurez lleguen patrocinados.

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