¿Si no se puede sobrerreaccionar con esto, entonces con qué? Porque la temporada de la NFL acaba de empezar y ya tiene un hilo narrativo del que tirar durante toda la temporada. Los New England Patriots, el villano imbatible, el Imperio Sith de Star Wars con Bill Belichick como Emperador y Tom Brady como Darth Vader, tan odiados por el resto de franquicias y aficiones como admirados por el espectador bostoniano y el neutral, tan tramposos y tan ganadores, tan detestables y tan superiores, esos New England Patriots a los que los pronosticadores adjudicaban un temporada invicta, esos mismos fueron demolidos 27-42 en el partido inaugural del torneo por los Kansas City Chiefs de Andy Reid.

 

Mediado el tercer cuarto en el Gillette Stadium de Foxborough, los Patriots ganaban 24-21 y aún se escuchaban los ecos de la celebración de la última Superbowl y de los pitos al comisionado Roger Goodell, la persona más detestada por la afición local tras suspender la temporada pasada a Tom Brady a causa del Deflategate. Noche de fiesta y soberbia para los campeones vigentes. A partir de ese momento, el caos.

El caos fue el quarterback de los Chiefs, Alex Smith, lanzando para 368 yardas y cuatro touchdowns mientras Brady fallaba 20 pases y no conectaba ninguno para anotar.

El caos fue, sobre todo, el novato runningback de los visitantes, Kareem Hunt, dejando una actuación para las épocas. En su primera intervención cometió un fumble. A partir de ahí se convirtió una anguila entre los desnortados defensores de los Patriots. Hunt es el primer jugador en la historia de la NFL que debuta con más de 75 yardas de carrera y otras tantas de pase (registró 148 con el balón en las manos y 98 recepcionando). Sus 246 yardas son el récord para cualquier rookie de la liga en la primera jornada. Además pudo bailar tres veces en la endzone. El chaval tenía motivos para celebrar.

¿Qué es lo que va a pasar ahora? Por lo de pronto hemos reparado en que Tom Brady tiene 40 años y solo puede envejecer más. También nos acordamos de que su receptor favorito, Julian Edelman, se ha lesionado para toda la temporada. Y alguna vez tendría que ocurrir que Belichick no acertase con los fichajes.

¿Así que es el fin de la dinastía de New England? Media NFL cruza los dedos para que las preocupantes señales de este primer partido sean el síntoma de un mal degenerativo en el plan infalible de los tiranos de la competición. La realidad es que siguen siendo los máximos favoritos para llegar a la Superbowl; la realidad es que tienen a Gronkowski sano; la realidad es que Brady con 40 años no debería distar mucho de Brady con 39 años; y la realidad es que esta derrota vergonzante puede ser el acicate que la franquicia esgrima para reactivarse.

“Creo que tenemos que tener más urgencia y salir ahí y actuar mucho mejor. La actitud ganadora, la actitud de campeones, la tienes que mostrar cada día, y hoy nos la sirvieron en nuestro propio campo. Es un sentimiento terrible”. Así resumió el entrenador Belichick lo sucedido. No va a permitir que suceda de nuevo.

La realidad sobre los Patriots, tozuda hasta que se demuestre lo contrario, también es esta otra:

 

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