Una de las grandes historias de la NFL para esta temporada era ver el estreno de Kyle Shanahan como entrenador principal. Tras su espectacular rendimiento en Atlanta Falcons, donde como coordinador ofensivo construyó el mejor ataque de la pasada temporada y uno de los más espectaculares de la última década, su llegada a San Francisco 49ers levantó grandes expectativas en una franquicia en reconstrucción.

Es obvio que nadie esperaba que un equipo de dos victorias se convirtiese de la noche a la mañana en una franquicia de playoff, pero lo cierto es que el arranque de los californianos está siendo complicado, curiosamente, en la parcela que mejor controla su nuevo técnico: la ofensiva.

Los 49ers han sufrido dos derrotas en sus dos primeros encuentros ante Carolina y Seattle Seahawks, algo también esperado, pero lo más destacado es su pobre rendimiento en ataque. Es el equipo que menos yardas ha sumado y todavía no ha conseguido anotar ni un touchdown. Su bagaje hasta el momento es de 12 puntos (tres en el primero y nueve en el segundo), todos a través de field goals.

Nadie duda de que Shanahan es una de las mentes ofensivas más brillantes de la liga actualmente, pero el talento del que dispone ahora como técnico ni se le acerca al que manejaba en los Falcons, donde tenía como piezas principales a Julio Jones, para muchos el mejor receptor de la NFL, y Matt Ryan, un quaterback de la élite.

San Francisco se movió en la agencia libre para darle jugadores de primer nivel como el fullback Kyle Juszczyk o Pierre Garçon, pero también es cierto que las tres primeras elecciones fueron al otro lado del balón. El más señalado ahora mismo es el quaterback Bryan Hoyer. Después de que lo hayan interceptado en dos ocasiones y cuyo promedio de yardas por pase, (no llega a las cinco), sea de los peores de la liga, su tiempo puede estar acabándose.

Esta madrugada los 49ers reciben a los Rams en un duelo divisional con el objetivo de arrancar el ataque. No lo tendrán fácil los muchachos de Shanahan, ya que se enfrentan a una defensa con muchos argumentos, sobre todo con el regreso de Aaron Donald. Además de su corredor Carlos Hyde, la gran esperanza para el equipo minero son los últimos precedentes ante sus rivales de hoy: ante ellos lograron sus únicos dos triunfos del año pasado.

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