Hoy arranca la cuarta semana de la NFL con el clásico de la liga entre Green Bay Packers-Chicago Bears. Aunque se trata de un duelo de rivalidad divisional las aspiraciones de ambas franquicias son diferentes. Los Bears están en pleno proceso de reconstrucción y su techo está en completar una temporada decente, a pesar de llegar con la moral alta tras vencer a los Steelers. Los Packers… los Packers tienen a Aaron Rodgers.

Porque el simple hecho de contar con el que para muchos es el mejor quarterback de la NFL convierte en candidato al anillo a lo que sin él sería un equipo mediocre. Lo peor es que eso mismo deben pensar en la directiva ‘quesera’. — Como ya tenemos a Rodgers, ¿para qué hacer más?’ — Y así le está pasando la carrera al brillante QB californiano, cargando a sus espaldas con un supporting cast casi siempre sospechoso.

Green Bay presenta un balance de 2-1 en las tres primeras jornadas y en los dos triunfos Rodgers fue el principio y el final. Ante Seattle, después de irse al descanso sin anotar un touchdown por primera vez en su carrera, sacó todo su repertorio en el segundo tiempo para volver loca a una de las mejores defensas de la competición.

El pasado domingo ante los Bengals la franquicia de Wisconsin todavía sufrió más ante un rival asequible. A Rodgers incluso se le se le llegó a ver desesperado y lanzando improperios a la banda, como ese «stupid fucking call«. Y es que este genio tiene que luchar en muchas ocasiones incluso contra su propio cuerpo técnico. Algo que, como se vio en la última posesión contra Cincinatti, no parece importarle demasiado.

Porque Rodgers es de esos quaterbacks que aparecen una vez cada generación, pero los Packers siguen sin darse cuenta de que cada año que no llegan a la Super Bowl con él capitaneando su ataque es un año perdido. Sólo alcanzaron una vez la lucha por el anillo. La ganaron, por cierto, y sobra decir quíen fue el MVP.

Mientras, el ’12’ continuará dando lecciones de liderazgo sobre el césped y también fuera, como mostró el pasado fin de semana posicionándose en la polémica racial tras las declaraciones de Trump y animando a todos los aficionados a seguir con las protestas.

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