Una de las preguntas habituales en cada una de las últimas temporadas en la NFL era si había alguna franquicia dispuesta a desafiar el dominio de los Patriots en la Conferencia Americana. Este verano fueron los Oakland Raiders los primeros en ponerse a la cola para derrocar a Bellichick, Brady y compañía. Después de hacer un gran papel el año pasado, sólo lastrado por la lesión a última hora de Derek Carr, la franquicia californiana estaba dispuesta a emprender el viaje a la Super Bowl.

Todo empezó sobre ruedas. El quaterback se recuperó bien, Amari Cooper y Crabtree seguían formando una de las mejores parejas de receptores en la liga y la suma de Marshawn Lynch, más allá del impacto mediático, estaba resultando útil para un ataque que a veces pecaba de demasiado explosivo. ‘Beast Mode’ le concedía la oportunidad de manejar el reloj. Y, claro, también de divertirse.

Pero la alegría duró dos encuentros. Desde la paliza a los Jets (y el posterior baile de Lynch en la banda), los Raiders han sufrido cuatro derrotas consecutivas y se encuentran en el último lugar de su división. La química entre Carr y sus receptores no funciona, el juego de carrera no funciona y la mejoría en defensa, su gran lunar el año pasado, se ha quedado en tal espejismo que han tenido que recurrir a un veterano como Bowman, cortado por los 49ers.

Todavía estamos en octubre, pero el ambicioso proyecto de la franquicia para intentar dejar un anillo antes de irse a Las Vegas afronta esta noche su primera final. Abrirán la Semana 7 con otro duelo directo ante los Kansas City Chiefs, líder de la división y uno de los mejores equipos del momento, a pesar de llegar tras sufrir su primera derrota.

Si hoy caen derrotados ante Kareem Hunt, Kelce y compañía, los Raiders se quedarían cuatro victorias por detrás de los Chiefs y dirían prácticamente adiós al título divisional que da acceso a playoffs. Les quedaría luchar por una plaza de wild card, aunque mucho tiene que cambiar su imagen para dar sensación de que pueden alcanzar las ocho o nueve victorias que, como mínimo serían necesarias para ello.