El Sunday Night de la Semana 7 de la NFL acogía el encuentro más interesante de la jornada. Los Atlanta Falcons y los New England Patriots volvían a encontrarse después de la última Super Bowl, allá por el mes de febrero, en la que la franquicia dirigida por Bill Belichick se llevó el título después de la mayor remontada de la historia en un partido por el anillo.

Había muchas dudas por saber cómo reaccionarían los Falcons tras un palo tan duro, pero el calendario también le ofrecía la posibilidad de revancha. Y así llegaban Matt Ryan, Julio Jones y compañía al Gillette Stadium, con la intención de espantar viejos fantasmas, despejar las dudas de este inicio de temporada y, al mismo tiempo, aprovecharse de la fragilidad que están mostrando los Patriots para derrotarlos y poder pasar página.

No sólo no lo consiguieron, sino que además se marcharon de Foxborough con una derrota y un saco de dudas que pueden dejar tocada a la franquicia para lo que queda de año. Y eso que lo intentaron con valentía. Su entrenador Dan Quinn quiso mostrar desde el primer momento que llegaban sin complejos. Se jugó varios cuartos donws en zonas del campo donde el manual no lo aconseja y trataron de ser igual de agresivos que en su último duelo.

Pero hubo dos factores con los que no contaban. El primero su ataque, que desde la salida de Shanahan a San Francisco no ha vuelto a ser el que maravilló el año pasado. Y esto coincidió con un nuevo paso adelante de la defensa de los Patriots, que a pesar de no contar con Gilmore dominó por completo a su rival. Concedió el menor número de yardas de la temporada y no permitió ninguna anotación hasta los últimos minutos del encuentro, cuando el marcador ya reflejaba un 23-0.

Porque lo que deja pocos interrogantes es el ataque de New England. A pesar de las lesiones, la maquinaria liderada por Tom Brady retomó su atropello a los Falcons donde lo había dejado en la segunda parte de la Super Bowl LI y movió las cadenas como y cuando quiso, para demostrar también que la remontada no fue una casualidad y que siguen siendo el equipo a batir en la NFL.

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